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Los procesos de paz posteriores a la guerra son períodos de riesgo para las mujeres, muchas de las cuales se ven obligadas a vivir cerca de hombres que cometieron abusos graves durante el conflicto o se espera que testifiquen en comisiones de verdad, lo cual puede ser retraumatizante y estigmatizante. Estas son las conclusiones de un nuevo estudio de investigadores de la paz de la Universidad de Uppsala, publicado en la revista PLOS ONE.

“En resumen, los proyectos de paz pueden obligar a las mujeres a vivir junto a excombatientes que cometieron atrocidades. Esto las pone en riesgo de nuevas amenazas y violencia,” explica Karen Brounéus, profesora de investigación sobre la paz y los conflictos en la Universidad de Uppsala.

El estudio, realizado junto a colegas del Centro para el Cambio Social en Nepal y la Universidad de Colombo en Sri Lanka, examinó cómo los procesos de paz en Sri Lanka y Nepal han afectado a mujeres y hombres. Los resultados muestran que las mujeres tienen un actitud crítica ante los acuerdos de paz porque no incluyen sus voces ni se piensa en su seguridad,  y para revertir este proceso es clave poder participar en los acuerdos aplicando por ejemplo la prioridad de su bienestar evitando cualquier acción que pueda revictimizarlas y asegurando su seguridad en la vida cotidiana.

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