La poetisa chilena Gabriela Mistral recibió el Premio Nobel de Literatura en 1945, y fue la primera mujer sudamericana en ser premiada. Tan solo tres hombres iberoamericanos la habían precedido en cuarenta y cuatro años, desde 1901 en que el Nobel se otorgó por primera vez.

De nacimiento Lucila de María Godoy, en 1889 en Chile, fue una mujer polifacética como profesora de humanidades, diplomática y, especialmente, poetisa, la faceta que le valió el galardón Nobel. Que en sus escritos adoptara el seudónimo de Gabriela Mistral lo explicitó ella en su momento. Fue en ofrenda a dos poetas a los que admiraba sobremanera: el italiano Gabriele D’Annunzio y el occitano Frédéric Mistral.

Su primera obra de resonancia mundial, titulada Desolación, apareció en Nueva York en 1922, publicando un año más tarde un ensayo que certificaba su extensa capacidad intelectual: Lecturas para mujeres. Poesía y prosa ideada para adolescentes y mujeres carentes de las mismas oportunidades de aprendizaje que los varones. Hasta seis libros más publicó entre 1924 y 1957, cuando falleció en Nueva York a los 67 años de edad. 

Gabriela Mistral, soltera, dispuso en su testamento que los derechos de autora de sus libros fueran destinados a la infancia pobre de Montegrande, pueblo chileno en el que había vivido de niña. En esta localidad se encuentra su tumba, le ha sido erigido un monumento y es recordada, además, con un museo que lleva su nombre.

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