Web del Centro Nacional de Recursos sobre Violencia Sexual de Estados Unidos

Cada año, promovido por el Centro Nacional de Recursos sobre Violencia Sexual (NSVRC por sus siglas en inglés) EE.UU conmemora en Abril el Mes de Concienciación sobre las Agresiones Sexuales para visibilizar, reflexionar, educar y tomar medidas para combatir este grave problema que afecta a las comunidades de todo el mundo. Una iniciativa que aplaudimos y que bien se podría replicar en otros contextos. Este año el lema de la campaña es Nuestras Voces Tienen Poder. Juntos y Juntas Podemos Construir Comunidades Seguras y Respetuosas, si nos unimos podemos conseguir transformaciones profundas. 

La agresión sexual, es una forma más que toma la violencia y por desgracia, puede suceder en diversidad de espacios, desde hogares hasta lugares de trabajo pasando por instituciones y espacios públicos. Ninguna comunidad es inmune a ello y como sociedad, nuestro deber es enfrentar, tal y como propone el NSVRC, con valentía y determinación. Nos recuerda además, que cada historia compartida, cada conversación difícil y cada acto de solidaridad contribuye a romper el silencio que rodea a la agresión sexual. Al elevar nuestras voces, no sólo brindamos apoyo a las personas supervivientes, sino que también desafiamos las estructuras de poder que permiten que la violencia persista. 

No solo la respuesta que tenemos frente a la violencia importa, sino que la prevención es la única vía para erradicarla. En este sentido, la campaña nos recuerda que comienza con la educación. El NSVRC enfatiza la importancia de educar en el consentimiento, los límites personales y el respeto mutuo. 

Además de lo concerniente a la educación, las sociedades debemos trabajar por construir entornos seguros y solidarios en los que las víctimas sientan que pueden denunciar una agresión porque van a recibir el apoyo necesario. Esto supone garantizar los servicios de asesoramiento y atención médica disponibles, así como sistemas de justicia que respondan de manera sensible y efectiva a las necesidades de las personas que han sufrido abuso sexual. 

Todo el mundo puede jugar un papel activo en la construcción de una sociedad que rechace de plano la violencia y promueva el respeto y la igualdad de género. Por ejemplo, rechazando el sexismo, apoyando organizaciones que trabajan en la prevención de la violencia o posicionándose del lado de las personas supervivientes o quienes les defienden, cada acción cuenta.

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