La evidencia científica disponible ha puesto de relieve las barreras existentes en el trabajo social con la comunidad gitana. Debido al racismo y los estereotipos sobre el pueblo gitano, surgen dificultades en la relación entre los y las profesionales del trabajo social y las personas de etnia gitana. Esto impiden que sus voces estén presentes en las investigaciones y que no se tengan en cuenta sus opiniones y sus puntos de vista impidiendo el avance hacia a los Objetivos de Desarrollo Sostenible. 

Con un enfoque transformador, el artículo Contributions from Research with (and Not without) Roma Women to Social Work during the COVID-19 Pandemic, publicado en ‘Sustainability’, aborda como su principal objetivo identificar los elementos que tienen en común algunas prácticas de trabajo social con el pueblo gitano teniendo en cuenta por un lado, el creciente giro dialógico de todos los sectores de nuestra sociedad, también en el trabajo social donde las personas profesionales e investigadoras ya no pueden imponer sus puntos de vista a las personas usuarias del servicio y a los y las participantes de un estudio, sino que deben usar el dialogo para mejorarlo superando las desigualdades y las relaciones de poder. Por otro lado, el estudio tiene en cuenta las dos prioridades y requisitos que se han establecido en la Comisión Europea para todas las ciencias: la cocreación y el impacto social. Utilizando la metodología comunicativa a través del desarrollo de 6 grupos comunicativos de mujeres romaníes, con 23 participantes en total; 30 historias de vida de 22 mujeres gitanas y 8 hombres gitanos; y entrevistas semiestructuradas a 30 profesionales de los campos de servicios sociales, organizaciones cívicas y educación en tres comunidades autónomas españolas: Aragón, País Vasco y Cataluña. Los principales resultados de la investigación subrayan dos aspectos principales: 

  • Las prácticas analizadas sólo con cocreación no arrojaron resultados positivos, pues si estas prácticas no están sustentadas en las evidencias científicas de impacto social, se centran en ayudas no sostenibles, aunque esenciales, olvidando la educación y la mejora de las perspectivas laborales para garantizar el bienestar psicológico de las personas romaníes usuarias de servicios sociales. 
  • La aplicación de evidencia científica sin cocreación no arrojó resultados positivos. Los resultados positivos se dieron cuando las prácticas analizadas combinaban la cocreación y la aplicación de evidencia científica de impacto social. Esto se produjo en relación con varios Objetivos de Desarrollo Sostenible: educación de calidad al ofrecer Actuaciones Educativas de Éxito como extensión del tiempo de aprendizaje o grupos interactivos, comunicación inclusiva de la ciencia en términos de alfabetización sanitaria, reuniones de estudiantes romaníes en tiempos de la pandemia por COVID-19 y el desarrollo integral de los usuarios y usuarias de los servicios sociales sin descuidar sus necesidades esenciales.

Las implicaciones de los resultados de este artículo son muy relevantes tanto para profesionales del trabajo social como para las personas investigadoras en este campo, iluminando un camino esperanzador de los efectos positivos de combinar la cocreación y la evidencia científica de impacto social en las prácticas de trabajo social. 

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