La historia de Salomon es única. Su primera experiencia con el tiro fue en Suiza, desconociendo el deporte hasta entonces. Rápidamente progresó y se unió al equipo de refugiados liderado por Campriani, calificando para los Juegos de Tokio al superar la marca mínima olímpica, a pesar de quedarse embarazada y dar a luz durante el proceso.

El aplazamiento de Tokio 2020 debido a la pandemia le permitió prepararse mejor, aunque finalizó en el puesto 50 en la competencia de 10m de rifle de aire femenino.

Consciente de su experiencia como refugiada, Salomon aspira, junto a Campriani, a ayudar a otros inmigrantes a través del deporte, buscando inspirar valentía, tal como el tiro lo hizo para ella.

Mirando hacia el futuro, Salomon tiene la mira puesta en los Juegos de París 2024, afirmando su determinación de continuar compitiendo a ese nivel.

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