El pasado lunes día 11 ONU Mujeres daba comienzo a la 68ª Sesión de la Comisión de la Condición Jurídica y Social de la Mujer (CSW por sus siglas en inglés) bajo el título Acelerar el logro de la igualdad de género y el empoderamiento de todas las mujeres y niñas abordando la pobreza y fortaleciendo las instituciones y la financiación con una perspectiva de género

La CSW que se viene celebrando con carácter anual, es en la actualidad una de las reuniones más importantes a nivel global. En ella se reúnen representantes de la sociedad civil, funcionarios gubernamentales, responsables políticos y expertos con el fin de evaluar el avance de la igualdad de género así como tratar temas urgentes y consensuar acciones que mejoren la vida de las mujeres y las niñas. Se trata de un encuentro único para personas feministas de todo el mundo con interés por debatir, aprender y compartir experiencias. 

Este año la premisa es clara: es urgente acelerar el progreso. Según ONU Mujeres, el 10,3% de las mujeres del mundo viven en la extrema pobreza, y son más pobres que los hombres. La Organización Internacional insiste en que el avance hacia la erradicación de la pobreza necesita ser 26 veces más rápido si se quieren alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible para 2030. 

La intersección entre la pobreza y la violencia de género está muy evidenciada y afecta a millones de mujeres y niñas en todo el mundo. La pobreza puede aumentar su vulnerabilidad a la violencia. Al mismo tiempo, el impacto de la violencia puede ser devastador de cara a la capacidad para salir de la pobreza ya que las mujeres que viven en condiciones de mucha necesidad se enfrentan a una serie de desventajas económicas, sociales y culturales que aumentan su exposición a ser víctimas de violencia de género. Uno de los muchos motivos es que la falta de recursos económicos y acceso a oportunidades de empleo digno puede avocar a las mujeres a depender económicamente de su pareja o familiares y con ello, a un mayor riesgo de sufrir abuso y control. 

Por otro lado, la violencia de género puede perpetuar el ciclo de la pobreza al obstaculizar los esfuerzos de las mujeres y las niñas por mejorar su situación económica y social. Las mujeres que sufren abuso físico, sexual o emocional pueden enfrentar dificultades para mantener un empleo estable o buscar oportunidades de educación y capacitación.

Según ONU Mujeres la pobreza de las mujeres tiene fuertes implicaciones para la Agenda de Desarrollo Sostenible ya que alrededor de 342 millones de mujeres en todo el mundo vivirán en extrema situación de necesidad en 2030, teniendo en cuenta la diversidad y cantidad de impactos negativos en esta interacción entre pobreza y violencia de género otra lacra social a escala global. Este es pues una de esas cuestiones urgentes a las cuales la 68CSW deberá prestar especial atención ya que es prioritario que gobiernos, organizaciones de la sociedad civil y la comunidad internacional centren todos los esfuerzos por abordar las raíces profundas de los problemas que impiden erradicar la pobreza femenina global  y trabajar hacia soluciones integradas en el marco de los derechos humanos y los ODS, con el objetivo de avanzar hacia un mundo donde todas las mujeres puedan vivir libres de violencia y disfrutar de igualdad de oportunidades y dignidad.

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