Judith Godrèche en su discurso ovacionado por el público asistente al teatro de Olimpya de parís, logró romper el silencio ante las violencias sexuales sistémicas de la industria del cine francés.

Previo a su discurso, ya había denunciado abiertamente su caso, como  siendo una adolescente menor fue obligada a rodar escenas sexuales con el director-actor  Benoît Jacquoty Jacques Doillon, ella tenía 14 años, y él 39.   Tras denunciarlo públicamente, otras dos actrices se unieron a ella denunciando el mismo comportamiento de ambos acusados. 

Godrèche recuerda en su discurso que es importante romper la impunidad que ha habido en la industria del cine ante actos que hoy podemos denominar tráfico ilicito de chicas jóvenes, puesto las agresiones sexuales estaban a la orden del día. Su paso hacia adelante está  generando que más chicas se atrevan a denunciar los casos sufridos superando el miedo de las amenazas constantes que recibían de quedarse sin trabajo  entre otras.

Algunas de sus palabras recogidas recuerdan a la audiencia lo siguiente:

¿Por qué permitir que este arte que tanto amamos, este arte que nos une, sea utilizado como una tapadera para el tráfico ilícito de niñas jóvenes? Está en tus manos. Estamos en el punto de mira al amanecer de un nuevo día. Podemos decidir que los hombres acusados de violación no deberían tener el control en el cine.

“El mundo nos está observando … tenemos la suerte de vivir en un país donde parece que existe la libertad. Así que, con la misma fuerza moral que usamos para crear, tengamos el coraje de decir en voz alta lo que sabemos en silencio.

“No encarnemos heroínas en la pantalla, solo para encontrarnos escondidas en el bosque en la vida real; no encarnemos héroes revolucionarios o humanistas, solo para despertarnos por la mañana sabiendo que un director ha abusado de una joven actriz y no decir nada.”

 
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