Marie Curie . Canva

Nacida en Varsovia en 1867, hija de un profesor de enseñanza media en física y matemáticas, fue científica en una época en que las mujeres solían dedicarse a lo que se calificaba de “sus labores”. En ocasiones se valoraba a escritoras, quizás a cantantes, siempre en el ámbito de las artes, apenas contaban en términos científicos.

No dejó de ser extraordinario que en 1903, tan solo dos años después de haberse otorgado el primer Premio Nobel, Marie Curie fuera galardonada junto con su marido y con el físico francés Henri Becquerel. 

Había iniciado sus investigaciones en 1894 estudiando las propiedades magnéticas de diversos aceros, el año en que conoció en Francia a Pierre Curie y con el cual se desposó en 1895. Fueron sus trabajos conjuntos sobre los fenómenos radiactivos los reconocidos en 1903 con el Premio Nobel, acompañados por Becquerel.

Tres años más tarde, Marie Curie enviudó al fallecer su marido en un accidente de tránsito en París, cuando un coche de caballos le golpeó, le empujó bajo las ruedas y le provocó una fractura craneal. Tenían entonces dos hijas, Irène y Ève, la primera de las cuales seguiría sus pasos en el ámbito de la ciencia.

Con el estallido de la Primera Guerra Mundial, sus descubrimientos condujeron a la creación de los primeros centros radiológico para uso de la milicia. Una mujer de gran talento y sin embargo sumamente despreocupada en cuanto al cuidado de su salud, la cual se vio afectada por la construcción de unidades móviles de rayos X sin protección alguna  e incluso guardando en los bolsillos los tubos de ensayo con radio. El ser humano con todos sus prismas.

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