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En un giro histórico, la voz contra la violencia machista resuena con fuerza en los pasillos académicos. Aquellas feministas comprometidas que han sobrevivido al flagelo del machismo ejercido tanto por parte de hombres como de mujeres, han desafiado el silencio cómplice que durante demasiado tiempo ha permeado nuestras universidades.

Por este motivo nos enfrentamos a una ola de agresividad proveniente de aquellas que, lucradas por bulos que perpetúan la violencia machista, ven peligrar sus intereses cuando la sociedad no se deja engañar y exige cada vez más evidencias científicas.

Las mujeres científicas y feministas, hemos luchado incansablemente contra la invisibilidad, especialmente en el ámbito de la violencia de género. Nuestro compromiso se manifiesta en la defensa de la inclusión de todas las voces, independientemente de su formación académica, en la discusión sobre un tema que nos afecta a todas.

La reciente cátedra ganada por Lídia Puigvert en el Departamento de Sociología de la Universidad de Barcelona marca un hito crucial. Su investigación sobre el poder del amor y la amistad como herramientas para prevenir la violencia de género desafía la mayoría de los bulos arraigados.

Puigvert, reconocida a nivel mundial, no solo ha destacado por sus contribuciones científicas, sino también por su firme defensa de las víctimas de violencia de género en el ámbito académico. Su cátedra representa un triunfo para todas las mujeres y una señal clara de que la academia está evolucionando hacia la inclusión y la justicia evidenciando que es hora de romper el silencio y construir un futuro más igualitario y seguro para todas.

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