El apoyo a la parentalidad es una tarea que ha sido destacada por el Consejo de Europa a través de la Recomendación –REC(2006)19–, y se ha convertido en la referencia de prácticamente  todas   las   políticas de parentalidad promovidas en Europa. El objetivo de la Recomendación es que los Estados miembros sean conscientes de la necesidad de proporcionar a los padres y a las madres los mecanismos de apoyo suficientes para cumplir sus responsabilidades en la crianza y educación de sus hijas e hijos.  

El estudio Positive Parenting and Experiential Training: Analysis of Processes of Family Change, publicado en la revista científica ‘Multidisciplinary Journal of Educational Research’, muestra los resultados de un programa de apoyo a la parentalidad basado en este enfoque. 

El programa “Construir lo cotidiano” es un programa de educación parental dirigido a favorecer la parentalidad positiva y mejorar los resultados educativos a través de un mejor reparto de las cargas familiares con un sentido solidario y fuertemente comunitario. En el estudio participaron 48 personas (22 parejas nucleares y 4 familias monoparentales) de 6 centros educativos de Educación Infantil y Educación Primaria del Principado de Asturias. El objetivo del trabajo fue mostrar resultados de la evaluación final del programa y comprobar los efectos de la formación experiencial en los procesos de cambio en la dinámica familiar. Los resultados muestran un gran interés de las familias en el planteamiento y estructura del programa, así como cambios a corto plazo en actitudes, preferencias y creencias que poseen sobre los roles sexuales, el reparto del trabajo doméstico, la comunicación, el establecimiento de normas y la resolución de conflictos. 

Los cambios que mayormente indicaron los y las participantes en el programa tuvieron que ver con el establecimiento de una buena comunicación y la resolución de conflictos. En cuanto al reparto del trabajo doméstico, las familias también perciben cambios y mejoras, tanto en la asunción de tareas por parte de ambos miembros de la pareja como por la responsabilización de hijas e hijos en las mismas.

Los y las participantes afirmaron que durante el desarrollo del Programa, sintieron que se les escuchaba y comprendía y crearon lazos de amistad, además de reportar una disminución del sentimiento de culpa que tienen muchos padres y madres al constatar que otras familias tienen las mismas inquietudes y problemáticas. Además, el desarrollo del Programa favoreció el refuerzo de rasgos  de  la  personalidad  de padres y madres  asociados  a  la parentalidad positiva: sensación  vital  de  fluidez,  creatividad  con dosis  de  incertidumbre,  inteligencia  emocional  para  poder  entender  a  otras personas  y  a  sí  mismos/as  y  la  resiliencia  o  capacidad  de  sobreponerse  a  los acontecimientos  adversos  y  traumáticos  que  seguro  vamos  a  vivir, cubriendo satisfactoriamente uno  de  los  objetivos  centrales  del Programa: poner en marcha procesos de socialización para que en el seno de los  grupos  de  trabajo  se  produzcan  cambios  en  los  esquemas  mentales estereotipados de género en materia de corresponsabilidad.

Los resultados de esta experiencia muestran cómo los procesos de cambio, basados en el diálogo y las relaciones de calidad con otras personas ofrecen espacios de apoyo y oportunidades de aprendizaje sustentadas en la motivación y el deseo de mejora percibidos y deseados por la propia unidad familiar, lo que termina posibilitando la reconstrucción/optimización del ejercicio de la parentalidad.

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