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Que las mujeres en todas sus categorías han sido invisibilidades a lo largo del tiempo es bien conocido, sea por la imposibilidad de ejercitar sus talentos debido a las normas sociales, sea por no reconocérselos cuando sí pudieron desarrollarlos. Una muestra paradigmática nos la ofrece el cómputo de Premios Nobel que les han sido otorgados.

En 1901 se entregaron por primera vez los Premios instituidos por Alfred Nobel, el industrial sueco que fue ingeniero, químico e inventor. Dueño de una fábrica de armamento, su invento de la dinamita le permitió amasar una gran fortuna. Se dice que, al final de su vida, un sentimiento de culpabilidad le movió a establecer un galardón que en efectivo no compensa en absoluto del daño que sus actividades ocasionaron.

El hecho es que, desde aquella fecha se han concedido 997 premios, de los cuales han sido perceptores 916 hombres frente a 81 mujeres, con lo cual ellas representan tan solo un 8% del total. Merece la pena comprobar en qué categorías se han visto más postergadas entre las cinco existentes, FísicaQuímicaFisiología o MedicinaLiteratura y Paz. También es cierto que desde hace unas décadas la descompensación de género se ha ido aminorando, como en otros espacios de la sociedad.

En este sentido, me propongo que en sucesivos Reversos desgrane cronológicamente la concesión de Premios Nobel femeninos a lo largo de los años, refiriéndome no solo a su biografía sino también al contexto en que les fueron otorgados. Un auténtico reverso de la discriminación que durante siglos ha campado por el planeta entero. Confío, con humildad, que pueda resultar ameno para mis inestimables lectoras y lectores.

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