Según datos proporcionados por la Oficina del Alto Comisionado de las  Naciones Unidas para los Derechos Humanos, en 2022, unos 406,6 millones de personas necesitaron asistencia humanitaria y la gran mayoría  (el 83%) vivía en contextos de crisis que permanecen desde hace tiempo. Una situación que afecta desproporcionadamente, según la Organización Internacional, a las mujeres y las niñas, quienes han experimentado un aumento de las diferentes formas que adquiere la violencia de género.

Algunas cifras como por ejemplo que en las situaciones de crisis el 70% de las mujeres sufren violencia, frente al 35% de las mujeres en todo el mundo, ilustran esta realidad. Otro dato interesante, es que más de la mitad de las entidades subvencionadas por el fondo fiduciario con un total de 55,5 millones de dólares son organizaciones de la sociedad civil y de defensa de los derechos de las mujeres que trabajan en primera línea en situaciones de crisis y proporcionan servicios cruciales para la supervivencia y la prevención de la violencia. 

Con motivo del 68ª periodo de sesiones de la Comisión de la Condición Jurídica y Social de la Mujer y el 56ª periodo de sesiones del Consejo de Derechos Humanos, se ha presentado un Informe en el que se recogen el impacto y los logros del fondo fiduciario y las entidades que se han beneficiado de su subvención en 2023. 

Algunos de esos impactos están relacionados con el fortalecimiento de leyes y políticas nacionales relacionadas con la violencia de género en muchos países, garantizando marcos legales más sólidos y efectivos para proteger a las mujeres. Aspectos que han mejorado es el apoyo integral a las supervivientes, incluído los servicios de atención médica, el asesoramiento psicológico y la asistencia legal, ayudando a las mujeres a reconstruir sus vidas. Campañas educativas y de concienciación a nivel comunitario con el fin de desmontar falsas creencias sobre la violencia de género y contribuir de cara a cambiar actitudes y comportamientos que son perjudiciales y revictimizan. Programas de capacitación y acceso a recursos económicos, a través de los que el fondo ha promovido el impulso y apoyo económico de las mujeres, brindándoles herramientas para romper el ciclo de la violencia. Y la promoción de la participación activa de las comunidades clave en la erradicación de la violencia de género.

Otro aspecto que destaca el informe es la necesidad de un compromiso continuo y la acción coordinada para abordar los retos que aún existen y persisten y lograr un progreso que sea sólido y sostenible en la lucha contra la violencia de género. 

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