La influencia de las primeras relaciones afectivo-sexuales es trascendental para las futuras interacciones. El discurso coercitivo destaca en las interacciones juveniles, moldeando el consentimiento o coerción en relaciones sexuales y afectivas. La socialización desde el principio puede prevenir o promover la violencia de género, proveniente de familias, centros educativos y pares. Contribuciones científicas pioneras revelan cómo el discurso coercitivo afecta el consentimiento en el despertar sexual. Las mujeres señalan que la presión del grupo y la creencia de mayor valor social pesan más que su libertad en decisiones sobre prácticas sexuales, socavando el consentimiento.

Las evidencias demuestran que la necesidad de prevención va más allá de la dicotomía ‘no es no’ y ‘sí es sí’. Subrayan que el consentimiento va más allá de la comunicación verbal y puede ser influenciado por el discurso coercitivo. Uniendo estas preocupaciones con la compleja dinámica de Mirage of Upward Mobility (MUM), se refuerza la urgencia de respuestas basadas en evidencias en el ámbito del consentimiento sexual. La socialización desde el inicio, marcada por discurso coercitivo, puede influir en elecciones futuras y en la tolerancia hacia la violencia. Es esencial implementar estrategias educativas que aborden estas dinámicas desde múltiples frentes para proteger a las y los jóvenes en sus relaciones.

Esta urgencia se intensifica al considerar el creciente aumento de enfermedades de transmisión sexual en Cataluña y más allá. La falta de consentimiento informado y relaciones coercitivas no solo impacta en la salud mental y la calidad de las relaciones, sino que también contribuye a la propagación de enfermedades de transmisión sexual. Es crucial basar las campañas de prevención en evidencias científicas y no en ocurrencias para abordar estos desafíos de manera efectiva.

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