Frances Benjamin, fotógrafa. Wikipedia

La vida de esta mujer cambió cuando George Eastman Kodak le obsequió con una de las primeras cámaras fotográficas de la historia. En aquel momento no eran como las actuales, con filtros y sencillos y rápidos procedimientos. Frances Benjamin se convirtió en una de las primeras fotoreporteras de la historia.  Frances Benjamin Johnston nació el 15 de enero de 1864 en la localidad estadounidense de Grafton pero su infancia transcurrió en la capital, en Washington D.C. En 1883, se graduó en el instituto femenino Notre Dame Convent, Collegiate Institute for Young Ladies en Maryland. 

Con su ejemplo y sus escritos, Frances Benjamin Johnston no sólo fue una pionera en el mundo de la fotografía y el fotoperiodismo sino que ayudó a muchas otras mujeres a seguir sus mismos pasos.

En París, en plena ebullición artística de finales del XIX, Frances Benjamin acudió a una de las pocas escuelas en las que les estaba permitido el acceso a las mujeres que deseaban ser artistas. La Acedémie Julian le ofreció la posibilidad de aprender dibujo y pintura, disciplinas que continuó perfeccionando a su vuelta en los Estados Unidos en la Art Student’s League.
En 1892 publicó un reportaje titulado Mammoth Cave by Flashlight, un reportaje que la consagró como fotógrafa y fue uno de sus muchos éxitos. Tres años después, abrió su estudio de fotografía en Washington D.C. desde el que empezó a fotografiar a personajes ilustres de su tiempo. Grandes nombres como Mark Twain. Fotografió a cinco presidentes del país durante su mandato.
Frances Benjamin Johnston se había convertido en una fotógrafa de la alta sociedad en los Estados Unidos, conocida incluso como la “fotógrafa de la corte americana”, pero no se olvidó de su esencia bohemia. Como si fueran las dos caras de una misma moneda, después de fotografiar a personalidades como Alice Roosevelt el día de su boda, se sumergía en la vida bohemia. 

En 1897 escribió su famoso artículo Lo que una mujer puede hacer con una cámara en el Ladies Home Journal. Un texto en el animaba a las mujeres a hacer de la fotografía un modo de vida y una vía para la emancipación y la independencia económica. 

Para ello, ayudaba a las futuras fotógrafas con una serie de pautas y consejos prácticos para montar un estudio efectivo, apuntaba los modelos más efectivos de cámaras, explicaba cómo debía ser un cuarto oscuro, cómo obtener un buen material.

Frances Benjamin Johnston recorrió infinidad de países como fotoreportera, inmortalizando acontecimientos históricos y convirtiendo en arte todo lo que captara el objetivo de su cámara.

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