Los debates científicos en torno al feminismo en el siglo XXI exigen cada vez más que se incluyan las voces de ‘las otras mujeres’ que forman parte de las sociedades. Europa no se debe quedar atrás en el reconocimiento y la amplificación de las contribuciones y demandas feministas de su mayor minoría étnica no migrante, la romaní. Hoy ha dejado de ser una mera elección para los países, ahora es una obligación ética, social e incluso científica.

El artículo A Dialogue with Grassroots Romani Women Leaders in Spain About Their Views on Roma Feminism, publicado en la revista científica ‘Affilia: Feminist Inquiry in Social Work’, presenta los resultados del trabajo de campo cualitativo realizado con 23 mujeres y jóvenes gitanas de entre 18 y 58 años pertenecientes a organizaciones cívicas de toda España, explorando cómo entienden y experimentan el feminismo. Este estudio se centra en el feminismo gitano en España con el objetivo de explorar la pregunta de cuáles son los rasgos que las mujeres gitanas identifican y reivindican como parte de un “feminismo gitano”. El estudio se ha llevado a cabo a través de 23 entrevistas y la investigación permitió profundizar en las discusiones y posiciones de las mujeres romaníes de base que, a pesar de trabajar por la igualdad de género entre hombres y mujeres romaníes y entre mujeres romaníes y no romaníes, muchas no se identifican con las representaciones dominantes del feminismo. La evidencia recopilada por el estudio señala que muchas de las mujeres entrevistadas han experimentado discriminación y el clasismo al intentar unirse a los espacios feministas dominantes que, debido al antigitanismo prevaleciente en el feminismo dominante y en la sociedad en general, las percibe a menudo como “atrasadas” y “otras”. Por ello, las mujeres romaníes están pidiendo que el feminismo dominante aborde la interseccionalidad y reconozca las experiencias de las mujeres minoritarias. Los resultados resaltan tres elementos clave que se reclaman en el feminismo romaní: 

  • El papel de los hombres como aliados, destacando el potencial de las masculinidades alternativas para combatir la violencia de género y promover la igualdad de género.
  • Reclamar la libertad como mujer como un aspecto central de la identidad cultural romaní, reconociendo y confiriendo a las mujeres gitanas la libertad de decidir sobre sus cuerpos y cómo quieren experimentar y vivir aspectos centrales de su identidad cultural (la virginidad, el matrimonio, la maternidad o la familia).
  • Abogar por un feminismo que promueva y salvaguarde la idea de la igualdad de las diferencias, fomentando y construyendo redes de solidaridad y amistad con mujeres no gitanas, para cultivar el feminismo gitano como política interseccional.

El estudio revela además como caminos transformadores los esfuerzos de base de las mujeres romaníes, la importancia de incluir las perspectivas de las “Otras mujeres” (Flecha y Puigvert, 2010) y el fomento del diálogo como esencial para forjar conexiones y garantizar que ningún individuo quede marginado.

Tener en cuenta las aportaciones y experiencias de las organizaciones de mujeres gitanas en igualdad de condiciones con el trabajo que están realizando otras organizaciones feministas, resulta de gran valor a la hora de diseñar tanto políticas de prevención de la violencia de género como otras políticas sociales destinadas a desafiar y erradicar el antigitanismo.

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