En La Celestina, Calisto dice que las mujeres están más dotadas para urdir engaños que los varones. No es un ejemplo aislado, sino uno de tantos que podemos encontrar en la literatura, de cómo algunos afirman que la mujer es algo así como una especie aparte y que es dañina para los hombres. Tampoco es ninguna novedad que en determinados círculos haya hombres difundiendo la idea de que las mujeres en general -el feminismo en particular- son una amenaza para la libertad de ellos. 

Ya hablamos en este diario de esos grupos de hombres misóginos que refuerzan entre ellos la creencia de que tienen que “unirse para defenderse del feminismo”. Uno de los movimientos con notable presencia en las redes es MGTOW (Men Going Their Own Way), que se caracteriza por la idea de que, para “liberarse”, los hombres deben vivir lo más alejados posible de las mujeres, lo cual, de por sí, ya está quitando a esos hombres su libertad de elegir con quién se relacionan. Por su propia naturaleza, los contenidos que genera este colectivo ya han sido prohibidos de redes sociales como Reddit y su página web ya no existe. No obstante, siguen existiendo foros y personas con mucha influencia (vídeos con millones de visualizaciones) en estos grupos, que crean y difunden entre muchos hombres el miedo a las mujeres, un miedo que antes no tenían. Algunos ejemplos son la idea de que hay una conspiración de las mujeres contra los hombres, que el feminismo ha corrompido la sociedad o que las denuncias falsas por acoso o agresión sexual son muy frecuentes.

Este y otros grupos basan su “comunidad” en la creencia de que han descubierto la verdad que otras personas no quieren ver; es decir, dicen que la mayoría de las personas viven engañadas. Podemos ver claras similitudes con el terraplanismo o los distintos tipos de negacionismo de la ciencia (por ejemplo, antivacunas). En su discurso, los MGTOW “argumentan” que las mujeres se aprovecharán de ti y que no debes siquiera quedarte a solas con una de ellas porque te causará problemas. Como otros colectivos que se basan en el odio, la inseguridad y el miedo, ganan adeptos y empeoran nuestra sociedad con ideas falsas que atentan contra los derechos humanos. Por ejemplo, no ven en el Me Too un avance hacia un mundo en que los acosadores sexuales ya no se salen con la suya, sino un retroceso hacia una injusticia en la que siempre se creerá lo que digan las mujeres, que según ellos y como decía Calisto en La Celestina (a finales del siglo XV), “están hechas para engañarnos”.

Hace tiempo que las ciencias sociales aportan no solo diagnósticos de los problemas que tenemos, sino las acciones que ya los están superando. Sabemos que jamás han sido solo los hombres ni solo las mujeres quienes han estado a favor o en contra de la igualdad. Ese posicionamiento es algo que decide cada persona. Es cierto que la unión de personas que aumentan las desigualdades con sus actos empeora nuestro mundo, pero no es menos cierto que la unión de personas, hombres y mujeres, que quieren una vida mejor para todos y todas es la que hace posibles los progresos que vivimos como sociedad

Hace mucho que conocemos los diferentes tipos de masculinidad. Las nuevas masculinidades alternativas siempre se posicionan del lado de la verdad, de la justicia y de la igualdad. Es muy positivo que haya grupos de hombres que hablen de sus problemas, que se hagan preguntas, que deseen vivir mejor y ser libres, etc. Pero nunca van a mejorar sus vidas ni las de otras personas quienes se basan en la discriminación y en la mentira. En cambio, cada vez hay más grupos de hombres que aumentan su felicidad, su satisfacción con sus vidas y las relaciones que tienen con quien ellos deciden, movidos por la solidaridad y la verdad.

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