Uno di noi es la frase popular que se usa en italiano para designar las personas que son de los nuestros, o para diferenciarnos de los otros. Popularmente relacionada con los vínculos de los clanes mafiosos, en los que está totalmente penado atacar, denunciar, delatar las atrocidades de “uno de los nuestros”, considerándose una alta traición a la familia y a la organización. La cuestión más paradójica es el hecho de que lejos de las mafias y los vínculos familiares mafiosos, en nuestro contexto más “izquierdoso o progresista” se ha incorporado también dicha práctica como una obligación de grupo. Partidos políticos, movimientos sociales, sindicatos, usan el popular uno di noi  para designar los que están con nosotros y los que están contra nosotros. A los nuestros se les atribuyen unas características relacionadas con la fidelidad, el silencio, y la sumisión al grupo ante cualquier elemento exterior, sobre cuestiones que en caso de que se produzcan por parte de los otro, son terriblemente atacadas y difundidas. 

Por ejemplo, sobre el acoso sexual, hemos visto en múltiples ocasiones que cuando quien lo ejerce es uno di noi se hace casi imposible mencionarlo, desarrollando todo un conjunto de estrategias internas para que el caso no sobrepase los límites de control del grupo y que nadie se entere. En caso de que alguien del grupo lo denuncie, se le acusa de traición al grupo, se le ataca y aparta. Se llega incluso a atacar y cuestionar a las víctimas que lo han denunciado y a las personas que las han apoyado. En cambio, cuando el acoso se produce en casa de los otros, el linchamiento es atroz, de este modo se instrumentalizan las víctimas y los casos con un fin relacionado estrictamente con la imagen y la proyección del clan hacia fuera, sin importar lo más mínimo el bienestar de las víctimas y de quienes les protegen.

En este sentido en el contexto universitario hemos presenciado ataques y linchamientos contra quienes se han posicionado a favor de las víctimas de “uno de los nuestros”, aludiendo a que manchaban el nombre de la institución. Incluso algunas personas han sido atacadas de presionar a las víctimas con el fin de desprestigiarlas y arrinconarlas a sabiendas de que su mayor delito ha sido el de ayudar y protegerlas pensando siempre en su bienestar.

Cabe reflexionar en espacios muy diversos de la gravedad y las consecuencias que tiene hoy en día la protección atroz de los nuestros en detrimento de las víctimas y las personas más vulnerables. 

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