Me acuerdo de que hace 20 años asistí a uno de los primeros congresos sobre masculinidades que se organizaban en España. En ese congreso pude escuchar algunas feministas, que se encuadraban en la ola del feminismo de la diferencia, que defendían la idea que el patriarcado, ejercido por absolutamente todos los hombres, había sido la causa de las principales problemáticas sociales de nuestro mundo, especialmente la vinculada a la desigualdad de género. En ese momento, yo me pregunté si los hombres que hemos sido desde nuestra infancia personas igualitarias rompiendo en algunas ocasiones con los roles y estereotipos de género debemos cargar con esta mochila. Sinceramente opino que no. No es justo, sobre todo porque también sabemos que a lo largo de la historia ha habido muchos hombres que han luchado por la igualdad de género, y que esta lucha no puede ser una confrontación de géneros absurda. 

De algún modo, en ese congreso fui consciente de un hecho en el que hoy me reafirmo con mayor profundidad. Previamente a ese evento yo tenía un conflicto con mi masculinidad debido a haber sufrido el rechazo social en muchas ocasiones en forma de discriminación y violencia simbólica por mi forma de ser hombre. Sin embargo, en ese momento fui consciente que existen muchos tipos de masculinidades dentro de las Nuevas Masculinidades Alternativas que nunca hemos apoyado, reproducido, y nunca lo haremos, las prácticas negativas del patriarcado. De esta manera empezó a nacer en mí, de forma muy importante, un orgullo por mi manera de ser hombre. Un orgullo carente de prejuicio sobre mi expresión de género que reforzaba mi actitud de rechazo permanente a la violencia ejercida por la masculinidad tradicional dominante.  

Desde las Nuevas Masculinidades Alternativas trabajamos de forma contundente para que todos aquellos chicos que sientan que puedan encuadrar en este “tipo ideal” pueden sentirse orgullosos de ello. Sobre todo, porque de esta manera puedan hacer frente a algunas intervenciones coeducativas que, desde un feminismo propio de la sociedad industrial y alejado de la realidad actual, les culpabiliza de algo que ellos nunca van a reproducir. Para todos ellos seguimos trabajando también en esta sección, para hacer llegar las evidencias científicas de impacto social en el campo de las masculinidades. 

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