El pasado 1 de diciembre, Día Mundial de la lucha contra el SIDA, la Secretaria General de Naciones Unidas y Directora Ejecutiva de ONU Mujeres, Sima Bahous, emitió un comunicado urgente en el que se plantea la intersección entre la violencia de género y la propagación del VIH. En su mensaje S. Bauhaus en representación de ONU, apuesta por el enfoque comunitario y la promoción del liderazgo femenino como claves a la hora de abordar ambos problemas íntimamente relacionados. 

Y es que, tanto la violencia de género como la epidemia del VIH son dos crisis de salud globales que convergen de manera significativa, afectando desproporcionadamente a las mujeres y niñas en todo el mundo. La violencia en sus diferentes manifestaciones y la discriminación en derechos básicos, aumentan la vulnerabilidad y el riesgo en las mujeres de contraer VIH, perpetuando la transmisión de virus y obstaculizando el acceso a una atención y tratamiento adecuados.

Es por ello que el comunicado destaca la importancia de que las comunidades asuman un papel central en la lucha contra el SIDA y que las soluciones se impulsen desde las bases, incluyendo las voces y perspectivas de las mujeres que están en primera línea. La participación activa de esas comunidades será esencial para identificar y abordar los factores subyacentes que contribuyen a la propagación del virus, teniendo muy en consideración el impacto en la misma de la violencia ejercida contra las mujeres y las niñas. 

Habiendo puesto el foco de atención sobre la intersección entre las dos problemáticas la Secretaria General de Naciones Unidas, hizo un llamado urgente a la acción. La erradicación del SIDA no son objetivos desconectados sino que se encuentran estrechamente relacionados. Al poner a las personas en el centro y oir las voces de las mujeres, podemos avanzar hacia un futuro más equitativo, saludable y libre de VIH para todas las personas. 

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