Existe un discurso apocalíptico denominado crisis demográfica que el sociólogo Julio Pérez Díaz se encarga de desmontar. En una entrevista concedida al semanario El Temps antepone al alegato natalista, el cual rezuma reproches contra las mujeres poco fecundas, unos datos históricos incuestionables.

Nos dice el sociólogo que antaño había muchos nacimientos pero también muchas muertes prematuras. Estas vidas numerosas pero breves han sido sustituidas por otras de escasas pero que perviven tres veces más. Actualmente, la mayoría de la población llega a la vejez, y esto debe ser celebrado, pese a la prédica de que el sistema de pensiones se halla en peligro. Lo cierto es que el dinero que perciben las personas que han trabajado durante años no es dinero que se queme y desaparezca, sino que la gente mayor continúa consumiendo y dando alas a la economía.

Dejando de lado la perorata de que ahora las parejas son renuentes a tener hijos porque carecen de los antiguos principios morales basados en el sacrificio, y aquí las mujeres son las especialmente señaladas, Pérez Díaz sostiene que el objetivo no es modificar las tendencias demográficas sino dar respuesta a la conciliación de la vida laboral y familiar, al impacto sanitario del envejecimiento, a la desocupación de la juventud, a la igualdad de género y la social. El sociólogo desarticula así unos valores arcaicos que solo conducen a un alarmismo tan intencionado como falso.

 

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