La violencia contra la infancia es un problema de extrema gravedad en las sociedades actuales y, a menudo, es tema recurrente en artículos de noticias, debates en las redes sociales y conversaciones diarias. Esta lacra social comprende el abuso y la negligencia física, sexual y emocional por parte de familiares y otras personas adultas hacia los y las menores de 18 años, la violencia entre pares, la violencia de pareja, el acoso escolar y la violencia relacionada con los y las docentes, tanto presencial como en línea.

En este campo, las evidencias científicas de impacto social ya han demostrado algunas acciones que actualmente son más eficaces para prevenir y superar esta violencia, pero el impacto del periodismo en la promoción de ayudas o barreras en el esfuerzo de la prevención y recuperación de la violencia sexual contra la infancia, es una línea que sigue sin explorarse.

El artículo When the media omits or includes scientific evidence in its publications: Science and battles on X about child sexual abuse, publicado en la revista científica ‘Children’, ha identificado los posts y reposts en la red social X generados durante dos días consecutivos por las noticias publicadas por tres periódicos sobre el informe oficial sobre abuso sexual infantil en España. Sus análisis se han realizado a través de la metodología comunicativa, lo que permitió incluir las voces de víctimas adultas o supervivientes de abuso sexual infantil. Los resultados indican que la información mediática que omite la evidencia científica de impacto social, provoca batallas entre diversos grupos ideológicos, mientras que la información basada en la evidencia científica de impacto social, genera consenso entre personas de diferentes ideologías e impulsa acciones orientadas a superar el problema.

La muestra final del estudio, con 279 unidades de análisis, revela patrones variables tanto en lo que respecta a la publicación original como al acto de compartir o volver a publicar contenido. Los resultados revelan que el contenido de la batalla ideológica, si bien generó debates, no recibió tanta participación en forma de publicaciones como la información basada en evidencia o las publicaciones que contenían hechos. Este hallazgo cuestiona la suposición de que el contenido impulsado por la ideología es inherentemente más viral y sugiere una interacción compleja entre el intercambio de información y la ideología en las redes sociales.

En este sentido, es digno de mención el hallazgo de que las noticias basadas en evidencia fomentaron debates orientados a soluciones. Los datos indican que el contenido de noticias basado en evidencia atrae más del doble de publicaciones en comparación con otras categorías. Esto sugiere que promover la información basada en evidencia en los medios puede potencialmente fomentar debates más constructivos y orientados a soluciones, lo cual es una consideración crucial para abordar el grave problema de los abusos sexuales contra la infancia.

El estudio concluye que deben desarrollarse estrategias para aumentar la accesibilidad del conocimiento científico a toda la ciudadanía, mejorar las habilidades de pensamiento crítico de los usuarios y las usuarias de las redes sociales y promover que las publicaciones de los medios de comunicación estén basadas en evidencias científicas de impacto social, también en las redes sociales. Comprender cómo se comportan las diferentes categorías de contenido en términos de compartir y volver a publicar es esencial para abordar el complejo panorama de la difusión de información en la era digital y, al hacerlo, contribuir a superar y prevenir cualquier forma de violencia contra la infancia.

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