Las evidencias científicas de muchos años demuestran que la asimilación de una cultura hacia otra solo genera discriminación, pérdida de valores identitarios culturales y racismo. Forzar a determinadas culturas a una integración obligada y malentendida ha generado, desde la antigüedad, una superioridad entre unas culturas étnicas o religiosas sobre otras.

Históricamente, hemos observado ocasiones en las que algunas culturas han argumentado su superioridad ante otras con razones biológicas o posmoderna con el fin de defender la idea de una superioridad cultural o la necesidad de mantener una distancia social entre ellas. Estas justificaciones han tenido consecuencias negativas para todas las culturas, incluidas aquellas que ocupan una posición de poder. En nombre de la liberación de las personas, especialmente de las mujeres, algunos países y regiones han intentado eliminar la diversidad cultural y religiosa, perjudicando el avance hacia la democracia, los derechos colectivos y las libertades individuales.

Reconocidos sociólogos a nivel internacional como Ramon Flecha, desde los años 90 han señalado la necesidad de abrir espacios para la igualdad de diferencias, asegurando que todas las personas, independientemente de sus diferencias, sean respetadas en cuanto a su cultura y religiosidad. La imposición cultural ha representado un retroceso considerable en nuestras sociedades, especialmente para las mujeres. Es fundamental destacar que respetar las libertades individuales de las mujeres no solo es esencial para su bienestar, sino también para el progreso y la equidad en la sociedad. Muchas voces de mujeres musulmanas y de otras culturas y religiones reclaman el respeto por sus derechos y libertades individuales, incluyendo la libertad de vestir como consideren apropiado y llevar signos religiosos que consideran parte de su expresión cultural y religiosa. La conquista de estos derechos individuales y colectivos implica perseguir la libertad de elección de las mujeres para expresar su cultura y religión de manera libre y auténtica, contribuyendo así a una sociedad más justa e inclusiva.

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