Las manifestaciones y concentraciones del 25 de noviembre son de todas las personas que estamos en contra de la violencia machista. Estas personas somos de diferentes ideologías, creencias, géneros, … . Quienes hemos actuado siempre a favor de las víctimas sabemos muy bien que hay a favor y en contra de las víctimas y supervivientes sabemos que hay personas de esas diferentes características en ambos bandos, mujeres y hombres, de izquierdas y de derechas, religiosas, agnósticas y ateas.

La participación disminuye cuando algunas personas se imponen añadiendo al objetivo unitario de ir contra la violencia de género otros diferentes. Si hay pancartas o gritos o palabras de las entrevistadas por los medios en contra de la derecha o de la izquierda, personas de derecha o de izquierdas abandonarán la manifestación y no volverán los siguientes. Está muy claro que los lugares que han disminuido esas posturas que perjudican a las víctimas, el movimiento ha mejorado en cantidad y en diversidad de la participación.

Hay ciudades en las que en este 25N han avanzado muchísimo en ese pluralismo y, por tanto, en la amplitud de su movimiento. Eso es lo que necesitan las víctimas y supervivientes, no que se instrumentalice el sufrimiento hacia objetivos que no son los suyos.

 

Si quieres, puedes escribir tu aportación