El futbol femenino está viviendo uno de sus mejores momentos. Ayer, domingo 20 de agosto, se celebró la Final de la Copa Mundial Femenina de fútbol 2023, un mundial de nuevo recorrido desde 1991.

En la final hemos podido apreciar como la Selección Española Femenina de Futbol se ha consolidado como la mejor, habiendo obtenido con anterioridad los Mundiales Sub-17 y Sub-20. Una evolución rápida pero que nos tiene que llevar a la gran cantidad de niñas y mujeres que han defendido que un juego, un deporte no tiene género. Las pioneras empezaron a organizarse en equipos a principios de los 70 y en 1983 se creó la selección.

Para todas no ha sido un camino fácil ni el seguimiento las ha ido acompañando pero es un trabajo de muchas concentrado en unas cuantas en muy poco tiempo. En noviembre de 2019 las futbolistas fueron a la huelga reivindicando la dignidad en un convenio colectivo que no acababa de gestarse, y convocaron esa huelga pensando en la repercusión que podría tener más allá de ellas mismas, en el futuro de tantas niñas y jóvenes que escogían este deporte para poder desarrollar su vida profesional. De allí surgieron mejoras salariales, de conciliación y maternidad, etc. Dichas mejoras distan mucho de una igualdad salarial con los profesionales masculinos pero ha puesto una marcha larga en la profesionalización del deporte femenino. Ahora tenemos jugadoras, arbitras y algunas entrenadoras, de las que necesitamos muchas más.

Ayer pudimos disfrutar de un equipo de 23 jugadoras españolas, al igual que el equipo de la selección de Inglaterra. En ellas se concentraba la representación de muchas escuelas de futbol de barrio o municipales, equipos de futbol base y de equipos federados hasta llegar a elles, a las profesionales. Hemos podido ver diferentes edades, orígenes y etnias y nos han hecho vibrar. Son mujeres que han valorado el esfuerzo diario, el trabajo de conjunto y el apoyo de sus familias y amistades, algo que deberíamos potenciar cada día en los entornos en los que nos movemos, valores que tendrían que mantener para que las sigamos en los campos. La goleadora de la final, Olga Carmona, ha dedicado su gol a Merchi la madre de una de sus amigas que murió hace muy poco, esta dedicatoria contiene su vida, su cultura y su apego a aquellas personas que la mantienen en su ilusión.

Las niñas no necesitan que prohibamos el futbol o cualquier otro deporte  en los patios de los colegios. Las niñas necesitan tener entornos seguros donde jugar con sus amistades a lo que cada una elija. Las niñas necesitan entornos seguros en los clubes y en los campeonatos. Las niñas, las mujeres necesitamos que en el mundo haya una igualdad real y la libertad en todas nuestras decisiones, sea para jugar con la Barbie, a futbol o a ser bomberas porqué en esa libertad de imaginar nuestro futuro está la posibilidad de que creemos un mundo mejor para todas las personas.

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