La industria de lo cultural y creativa, es la de mayor crecimiento en Reino Unido tal y como se cita en el artículo titulado The Sound of Misogyny: Sexual Harrassment and Sexual Violence in the Music Industry (El Sonido de la Misoginia: Acoso Sexual y Violencia de Género en la Industria Musical) En esta investigación las autoras exploran un tema en el que es llamativo el escaso número de estudios al respecto; la prevalencia del acoso sexual y la violencia de género en la industria musical. 

El estudio aborda esta temática y arroja luz sobre las experiencias de las mujeres en diversidad de roles dentro del sector al parecer complejo por su amplitud porque en la industria de la música confluyen variedad de subsectores que en el artículo clasifican en tres grupos principales interconectados: grabación y distribución de música, publicación y concesión de licencias de música e interpretación en vivo. En la revisión que hacen las autoras de la literatura al respecto encuentran datos como que en 2013 un 40% de las mujeres que proceden de la música en vivo han experimentado intimidación, discriminación y acoso sexual, un 46% revelaban haber tenido incidentes y la mayoría, tres cuartas partes, no se denunciaron. Según cita el estudio, en 2018 una encuesta del Gobierno británico entre las personas asistentes a los festivales encontró que el 43% de las personas menores de 40 años había experimentado un comportamiento sexual no deseado, en festivales de música del Reino Unido concretamente, de los cuales sólo el 2% había sido denunciado a la policía. La investigación recoge esta y otras evidencias que ponen de relieve, entre otros, el hecho de que el acoso sexual en los espacios musicales es perpetrado principalmente de hombres hacia mujeres ya sean intérpretes o patrocinadores y que esto no no sólo ocurre en Reino Unido sino también en países tan diversos entre si como EE.UU, Australia, España, Nigeria, Cuba, o Nueva Zelanda.

Este artículo supone una aportación, dada la escasez de estudios sobre este tema, en la medida nos permite conocer a través de las evidencias cada vez más la prevalencia de la violencia sexual y su naturaleza en cuanto a que no es un problema exclusivo de algunos ambientes o contextos. Nada tiene que ver tampoco con géneros sino que es algo transversal a la industria y afecta desde espectadoras a trabajadoras en la diversidad de sectores que participan de ella, por supuesto, las intérpretes también son vulnerables a este riesgo. 

La investigación destaca la urgente necesidad de cambiar la cultura de la industria y promover un ambiente seguro y respetuoso para todo el mundo y sabemos por las evidencias científicas que la clave está en la socialización preventiva de la violencia de género y en vaciar de atractivo a quienes acosan y/o apoyan a quienes lo ejercen al mismo tiempo que se dota del mismo a las personas igualitarias que se posicionan en contra desde el lenguaje del deseo, es crucial para que cada vez en mayor medida los primeros tengan menos éxito social y amparo. La construcción de contextos y relaciones libres de coacción e igualitarias en las que las personas más deseables y carismáticas, así como de quienes depende la producción y difusión de la música sean quienes poseen mejores valores tienen es una labor preventiva que comienza desde los 0 años y donde la educación juega un papel crucial. Así es como conseguiremos industrias y ámbitos solidarios en los que haya un posicionamiento de tolerancia 0 hacia la violencia  independientemente del sector que sea. 

 

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