El éxito de las niñas y los niños para aprender a leer y escribir durante los primeros años escolares es una garantía de éxito posterior en la escuela y el aprendizaje. Por lo tanto, es vital proporcionar al alumnado desde el primer año de la escuela la mejor instrucción de alfabetización posible incluyendo aprendizajes de los símbolos de las letras, sus nombres y los sonidos que representan. Sin embargo, la enseñanza de las letras tiende a basarse en la tradición más que en la investigación, siendo este un obstáculo para ofrecer un aprendizaje lectoescritor de calidad.

 El artículo Does Introducing the Letters Faster Boost the Development of Children’s Letter Knowledge, Word Reading and Spelling in the First Year of School?, publicado en ‘Scientific Studies of Reading’, tiene el objetivo de investigar cómo se relaciona el ritmo de enseñanza de las letras con el desarrollo tanto del conocimiento de las letras como de las habilidades de lectoescritura. En el estudio, se investiga si un ritmo más rápido de instrucción de las letras se asocia con un mejor desarrollo del conocimiento de las letras, la lectura de palabras y la ortografía del alumnado durante el primer año de escuela. El estudio utiliza una muestra de 952 niños y niñas de escuelas noruegas con desarrollo típico y una media de edad de 6,53 años. Los datos se analizan utilizado los resultados extraídos de dos pruebas, que se realizaron una dentro de las primeras cuatro semanas después ingreso a la escuela y otra durante las últimas semanas del año académico. Los resultados positivos arrojan luz sobre la hipótesis de que un ritmo más rápido en la instrucción de las letras brinda a los niños y las niñas mejores oportunidades para repetir y practicar, mientras que sugieren que un ritmo lento de enseñanza de las letras puede inhibir el desarrollo en los niños y las niñas y empeorar sus resultados. El alumnado de las clases en las que la enseñanza de las letras era más rápida obtenía resultados significativamente mejores en todas las mediciones, tanto en la precisión en la lectura de palabras como en la ortografía. Además, automatizaron más letras, lo que les facilitaba la decodificación de distintas palabras mejorando especialmente en el caso de la eficacia de las palabras a primera vista y obteniendo una puntuación alta para mantener representaciones de varias palabras en la memoria. También el ritmo más rápido en la introducción de las letras propició un mejor conocimiento de estas y mejores oportunidades para desarrollar la ortografía. Otro hallazgo muy relevante de la investigación indica que el alumnado con menor conocimiento de las letras en el momento del ingreso en la escuela se beneficia de una introducción más rápida de las letras en todas las medidas de resultados. Por el contrario, tanto el alumnado en riesgo por dificultades de lectura como el alumnado con lectura fluida en el momento del ingreso a la escuela se veían perjudicados por un ritmo lento; en el primer caso por no disponer de suficiente tiempo para automatizar las letras y en el segundo caso por tener que dedicar una cantidad de tiempo desproporcionado a ‘aprender’ las letras que ya conocían.

Este estudio ilumina un camino en la mejora de enseñanza de la alfabetización para el profesorado alejándonos de basar nuestra práctica ‘en lo que se ha hecho siempre’ y acercándonos a las evidencias científicas de impacto social que indican que un cambio relativamente menor en nuestras prácticas educativas como es la instrucción a un ritmo más rápido de las letras, tiene un efecto positivo en el desarrollo de las capacidades de lectura y escritura de los niños y las niñas, tanto en quienes ya tienen un amplio conocimiento lectoescritor como en quienes necesitan acelerar este aprendizaje.

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