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Unos años atrás las estructuras feudales de las universidades y de los espacios científicos abrían las puertas a todo tipo de acosadores y sus cómplices. Los congresos se volvían espacios en los que se agravaba la jerarquía, donde unos con sueldos y dietas gozaban de unos días de vacaciones académicas mientras que los y las estudiantes tenían serios problemas por pagarse los elevadísimos costes de los congresos, ocupando un rol más de vasallo que no de participante. El extremo era la permisividad ante la presencia de profesorado que había sido acusado por ejercer acoso sexual, con total impunidad.

No hace tanto, en 2017 la Associació Catalana de Sociología establecía en su código ético mecanismos para evitar que en sus congresos y sus actividades pudieran participar personas con tales acusaciones, con el fin de proteger a sus víctimas y crear un espacio seguro. Gracias a esta medida ya en el congreso celebrado en 2017 pudieron actuar ante la petición de un grupo de víctimas y garantizar así su libre participación en el congreso, en deterioro de quienes pretendían ocupar aquél espacio creyendo que aún estábamos en la época del feudo.

A día de hoy, julio de 2023 la octava edición del congreso internacional catalán de sociología se ha celebrado en un ambiente de total transformación, sin aparecer ya ni las sombras de aquellas prácticas feudales. Casi cien estudiantes han participado al lado de sociólogos y sociólogas de gran prestigio internacional, en un espacio de diálogo igualitario, cordialidad, en el centro las teorías sociológicas que transforman las realidades sociales, muy lejos ya de las dinámicas feudales que no hace mucho daban barra libre al acoso en los congresos creando un ambiente que muchas recuerdan como un horror en sus carreras y en sus vidas.

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