El Tour de Francia femenino, conocido oficialmente como Tour Femmes avec Zwift, celebra su segunda edición desde este domingo 23 de julio y se prolongará hasta el domingo 30 de julio

Esta segunda edición presenta ocho etapas con los atractivos de un final en el Tourmalet y una contrarreloj individual en Pau en la última jornada como principal innovación. Marion Rousse, directora de la prueba, justifica la inclusión de la contrarreloj recogiendo las voces de las participantes de la primera edición que querían variar el recorrido para que la ganadora demostrara que es la mejor en todos los terrenos. 

 

Aquí podemos ver la ruta oficial  con un total de 960 km. Las cifras son extraordinarias, la mayor carrera nunca jamás organizada disputada por mujeres y el sumun del ciclismo femenino: 154 corredoras repartidas en 22 equipos de siete ciclistas (una menos por escuadra en relación a los hombres), 8 etapas con 960 kilómetros (la más larga de 177, prácticamente un maratón en el apartado femenino), 14.000 metros de desnivel positivo, 26 montañas a superar, 2 horas y media de retransmisión diaria por televisión (Teledeporte y Eurosport) y los mismos ‘maillots’ que llevan los hombres durante la ronda francesa para distinguir a los primeros de la clasificación. 

Otro hito histórico, es que por primera vez, una mujer ascenderá el Tourmalet con el jersey amarillo oficial del Tour y en la cima más mítica del ciclismo terminará la etapa reina del Tour Femmes a un día de que se resuelva con la crono final.  

En la primera jornada, el ataque de Lotte Kopecky en la subida, a 1 km para coronar, ha sido determinante para ponerse en cabeza de carrera en solitario a 7 km de meta en un descenso vertiginoso. A 3 km para el final, la ciclista Belga acariciaba el maillot amarillo con una ventaja de 45 segundos sobre el pelotón que finalmente la ha llevado a llegar en solitario a la meta lo que la convierte en lider provisional de la carrera




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