Tenemos la suerte de contar con una sección como ésta en el Diario Feminista. En ella encontramos siempre contribuciones de máximo rigor, entregadas en profundizar en esos modelos de atractivo y de masculinidad que no promueven, ni defienden de ninguna manera las violencias de género.

Otras veces, otros medios de comunicación, con la intención de generar ‘escándalo’, o ‘conflicto’, o en definitiva más audiencia, no utilizan base científica y cometen graves equivocaciones. Como por ejemplo afirmar que “todos los hombres son agresores”. La necesidad de generar un impacto rápido en quienes vean el programa, o lean estas afirmaciones, supera la necesidad urgente de hacer frente a las violencias de género con argumentos fundamentados y al servicio de las masculinidades alternativas superadoras de todo tipo de violencia y abuso. La falta de autocrítica de algunos de los movimientos que aparece en los medios, hace que el mensaje se vuelva contra de cualquier hombre que no secunde sus convocatorias, sin pensar en que puede que el formato elegido no sea, ni de lejos, el que nos represente a la mayoría de hombres que luchamos, desde hace varios años, contra la violencia de género. 

Finalmente, entristece que el foco se siga poniendo en la necesidad que tenemos los hombres de dedicarnos más a los cuidados y a las tareas de casa. Ambos son temas que la ciudadanía ha reflexionado con profundidad y que en la actualidad ésta ya está exigiendo debates más conectados con la sociedad dialógica. En esta línea, sabemos desde hace tiempo que, precisamente, los debates necesarios son aquellos que plantean como superar la violencia de género. En todo caso, cuando sólo se centran en el sexismo, los medios continúan sin abordar el tema importante: el discurso coercitivo dominante que vincula el atractivo con la violencia que influye de gran manera en la construcción de las relaciones afectivo-sexuales. 

Los medios, al menos aquellos que tienen algún tipo de sensibilidad por el tema, tienen ya información de sobras para centrarse en lo importante para superar la lacra de toda relación herida por la violencia: profundizar en cómo esa atracción es plenamente reemplazable por el atractivo hacia relaciones llenas de una pasión afectiva y afectivo-sexual que aumenta exponencialmente a medida que las relaciones se modulan en base a la libertad, el respeto y la entrega hacia la otra persona como principales motores de atractivo y deseo. 

Mientras, desde la sección NAM del DF seguiremos aportando evidencias que nos ayuden, de verdad, a vivir relaciones libres de todo tipo de violencia y llenas de atractivo y amor. 

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