La reciente entrevista periodística a Dani Alves ha abierto muchos debates sociales y mediáticos, especialmente por sus dos afirmaciones: 1. Afirmando que perdona a la víctima por lo que le ha hecho, 2. Apuntando que su relato ante los tribunales fue por amor, por salvar su relación a eso le añadimos el morbo de las imágenes difundidas y su personificación como víctima del caso en vez de como presunto violador.

Hace unos días, el Diario Feminista publicaba en primicia el concepto “derecho de las supervivientes a la memoria”, reivindicando la necesidad de dar voz a los relatos de las víctimas, en contra del silencio y la revictimización a la que habitualmente son sometidas social y mediáticamente. Como hemos visto a nivel científico y social, los relatos de las víctimas empoderan a otras a romper el silencio y poner voz y palabras a las situaciones vividas, como una forma de curación así como de apoyo solidario hacia a otras supervivientes que puedan haber vivido situaciones abusivas similares.

Igual que lo sucedido con el caso de los condenados por la conocida “Manada”, entre otros, cuando se da la voz y el foco mediático a los acosadores y se les presenta como víctimas de la situación, se confunde enormemente a la ciudadanía y se revictimiza de una forma feroz a las víctimas robándoles su derecho a la memoria. Lamentablemente algunos periodistas y medios se dejan llevar por el morbo y la atracción a la violencia, sin calcular las consecuencias tan graves que la propagación de estas informaciones tiene a nivel social. Contrariamente desde DF, siempre nos mantendremos al lado de las víctimas y de su derecho a la memoria.

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