A Elena, amiga de Kate Isaacs creadora de #notyourporn, le piratearon la cuenta de iCloud. En ella guardaba vídeos con contenido muy íntimo y de carácter sexual de ella con un ex que le robaron y subieron a la plataforma Pornhub. Aunque semanas después consiguió que se eliminase el contenido, el daño ya estaba hecho porque el vídeo había sido descargado millones de veces.

Isaacs trató de ayudarla y fue entonces cuando se dio cuenta de que existían multitud de plataformas que como Pornhub alojan contenido no consentido. Este episodio llevó a Kate a impulsar la iniciativa #notyourporn a la que rápidamente se unió Elena, para reivindicar una regulación de la industria de la pornografía en la que se garantice siempre y en todos los casos el consentimiento por parte de las personas involucradas en el caso de las adultas y frenar la violencia sexual en la infancia y el tráfico de contenido basado en abuso sexual basado. 

La campaña dirigida por personas supervivientes no tiene color político y aunque tiene su sede en Reino Unido  pretende ser de alcance global enfocado en las supervivientes quienes se han ido uniendo y haciendo el movimiento cada vez mayor. 

Una de las herramientas que se pueden encontrar en su web es la información sobre qué hacer en caso de ser víctima de robo de imágenes propias con contenido sexual o manipulación de las mismas y un repositorio de directorios en los que se ofrece ayuda según sea el caso. 

Dejando al margen la violencia sexual y el tráfico de contenido con abuso sexual infantil, que las plataformas digitales aseguren al máximo y con todos los medios a su alcance, que cuentan con el consentimiento de las personas adultas involucradas en vídeos, imágenes etc, sexuales, es fundamental. De lo contrario no se está velando por el derecho a la libertad de elección y sexual de cualquier persona. Por otra parte, se sabe que la vulnerabilidad está donde se genera un mercado de consumo, y aunque acotar el margen de movimiento de la industria y regular todo lo posible para que ésta no prescinda del consentimiento, si no hubiese demandantes de este tipo de contenido el problema tendría muy probablemente dimensiones muy diferentes.

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