Durante los últimos años, uno de los neuro-edu-bulos que se ha ido extendiendo rápidamente en España es el de afirmar que aumentar el tiempo de aprendizaje provoca estrés cerebral o tiene escaso o nulo impacto en el éxito académico de los niños y niñas. Sin embargo, existen numerosos estudios científicos que evidencian que precisamente la extensión del tiempo de aprendizaje instrumental es una medida eficaz para elevar de manera significativa los niveles de rendimiento académico del alumnado.

En esta línea, la investigación The impact of learning time on academic achievement, publicada en la revista científica ‘Education and Urban Society’, ofrece un examen empírico de cómo las diferencias en el tiempo de clases en una muestra de más de 300 centros públicos de Educación Primaria afectan a las medidas de las puntuaciones medias en exámenes estandarizados. Por ejemplo, se indica que quince minutos más de clases al día (o aproximadamente una semana adicional de clases durante un año académico) se relaciona con un aumento en el rendimiento académico general promedio de aproximadamente el 1% y un aumento de aproximadamente el 1,5% en el rendimiento promedio de estudiantes de contextos desfavorecidos. Este mismo aumento en el tiempo de aprendizaje produce una ganancia mucho mayor del 37% en el crecimiento promedio de los logros de estudiantes socioeconómicamente desfavorecidos con respecto al año académico anterior. Los resultados demuestran que un mayor tiempo de instrucción tiene un impacto estadísticamente significativo y positivo en el rendimiento académico medio de una escuela. Además, se revela que el impacto de aumentar los tiempos de aprendizaje es mayor para estudiantes que proceden de contextos vulnerables, por lo que la brecha de rendimiento aumenta cuando se reducen las oportunidades de aprendizaje escolar.

Además del tiempo de asistencia a la escuela, la ampliación del tiempo de aprendizaje mediante programas extraescolares de refuerzo académico se contempla como otro factor determinante para el aumento del rendimiento académico. No obstante, se indica que, más allá del tiempo, es necesario investigar qué se hace concretamente, siendo tan importante el tiempo que se dedica al aprendizaje académico como conocer cómo se aprovecha y garantizar que el profesorado utilice ese tiempo ampliado de forma eficaz y prestando especial atención al aumento del compromiso y de la participación activa del alumnado. En este sentido, muchas escuelas que aplican evidencias científicas de impacto social ya están ofreciendo espacios abiertos para la extensión del tiempo de aprendizaje a través de, por ejemplo, bibliotecas tutorizadas que, desde una perspectiva dialógica, están contribuyendo a la equidad educativa aumentando las oportunidades de aprendizaje y ofreciendo apoyos extraescolares que mejoran el rendimiento académico de todo el alumnado, un espacio especialmente relevante para estudiantes de contextos vulnerables.

Secciones: portada

Si quieres, puedes escribir tu aportación