En las plantaciones de té de Sylhet, en Bangladesh, las personas recolectoras de té, principalmente mujeres de grupos minoritarios, tienen la tasa más alta de lepra en el mundo, según la Misión de la Lepra.

Aunque la Organización Mundial de la Salud (OMS) declaró la lepra eliminada en 1998, la prevalencia en estas plantaciones es de hasta 15 casos por cada 10,000 personas, en comparación con menos de uno en el resto del país. La falta de recursos, viviendas básicas y condiciones de higiene adecuadas en las plantaciones hacen que los recolectores de té sean especialmente vulnerables a la infección, según informa The Guardian.

La Misión de la Lepra ha establecido clínicas móviles y trabajadores de salud comunitarios para brindar apoyo y atención a los pacientes antes de que pierdan el uso de sus extremidades.

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