Juguete nacido en 1959, aunque parece que en España ya no tiene tanto predicamento como antes, lo cierto es que ha ido modelando el ideal femenino de varias generaciones. Un ideal inverosímil, inalcanzable, que por eso mismo puede haber perjudicado la salud mental y física de chiquillas que han ido convirtiéndose en mujeres.

Mientras que durante años las niñas habían jugado con muñecas bebé (peponas, Nenucos), de pronto apareció una adolescente delgada, curvilínea, rubia, blanca, de piernas desorbitadas, con el doble de largo que los brazos. Elegante, surtida de estupendos atuendos de calle, de fiesta, de playa. Intentando siempre conducir a las mujeres desde un principio a través de los juguetes, pasaron del rol de madres amantisimas al de figurines obligatoriamente atractivos. 

Con el paso del tiempo, la empresa creadora, Mattel, ha introducido algunos cambios en su icono a fin de contrarrestar las voces críticas.  Muñecas Barbie ligeramente llenitas, negras, lisiadas, en silla de ruedas, cambios que no han impedido que en todo momento las medidas corporales de Barbie continúen siendo despampanantes.

En Estados Unidos, esta muñeca se halla presente en tantos hogares que Hollywood ha decidido darle vida en una película que se estrenará en julio de este año y cuya protagonista, Margot Robbie, será la mejor pagada de la Warner Bros, con 12,5 millones de euros. Por lo demás, Mattel ingresa con las ventas unos 1.000 millones anuales.  

Eso es, jugar, modelarse, proporcionar ganancias, ver una película. Para los jóvenes Superman; para las jóvenes, Barbie. La igualdad, y la eliminación de aberraciones, siguen siendo metas a alcanzar.

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