La formación del profesorado es una herramienta poderosa para ofrecer la mejor educación para todo el alumnado, pero ¿qué ocurre cuando esa formación que recibe el profesorado está basada en neurobulos y neuroedubulos y no en las Evidencias Científicas de Impacto Social?

En el artículo, Neuroedumyhts: A Contribution from Socioneuroscience to the Right to Education for All, publicado en ´Qualitative Research in Education´ se presenta por primera una modalidad de la metodología denominada Public Lectures Debates Analytics (PLDA) que amplía el análisis científico a través de las voces de la ciudadanía en un nuevo espacio: los debates en conferencias públicas, para luego contrastarlos dialógicamente con la literatura científica más relevante sobre el asunto tratado. La investigación informa a través datos de entrevistas a doce participantes asistentes a diecisiete conferencias (de diferentes localidades españolas) y sus debates posteriores de las conclusiones, agrupándolas en cuatro neuroedumitos denunciados por los y las participantes por ser bulos que conducen al empeoramiento de los resultados educativos de los niños y las niñas y ofreciendo las evidencias científicas que los desmontan. 

  • El primer neuroedumito “el cerebro necesita aburrirse para desarrollarse” lo desmontas pruebas científicas procedentes del campo de la neurociencia dando evidencias de que el desarrollo cerebral necesita tanto estimulación de alto nivel como entrenamiento.
  • El segundo neuroedumito “la violencia reside en genes masculinos”. Lo desmontan las aportaciones científicas e interdisciplinares que, tanto desde la neurociencia con pruebas muy sólidas sobre la naturaleza no determinista del cerebro y el desarrollo humano como desde investigaciones en ciencias sociales, que afirman que la experiencia social moldea el cerebro coinciden en que los genes están al servicio del entorno.
  • El tercer neuroedumito “el cerebro se desarrolla casi por completo durante los tres primeros años de vida”. Las pruebas desde la neurociencia desvelan que, gracias a la plasticidad cerebral, una persona puede desarrollar nuevas conexiones neuronales a lo largo de la vida si se la involucra en procesos de aprendizaje que produzcan esa mejora, es decir hay neurogénesis en el cerebro humano hasta una edad muy avanzadas.
  • El cuarto neuroedumito “hay alumnado del hemisferio derecho y alumnado del hemisferio izquierdo”, la investigación neurocientífica concluye que las personas no tienden a tener una red cerebral más fuerte del lado izquierdo o del derecho, y, por lo tanto, apoyar la existencia de diferentes inteligencias y estilos de aprendizaje entre el alumnado no tiene ninguna base científica que lleve a ofrecer planes de estudios de diferentes niveles de aprendizaje.

Si la formación ofrecida al profesorado es de formadores y formadoras que reproducen bulos sobre neurociencia publicados por autores y autoras que no tienen conocimientos sobre neurociencia o/y de neurocientíficos o neurocientíficas que conocen muy bien el cerebro, pero desconocen las evidencias científicas en educación, se empeoran los resultados académicos y emocionales del alumnado y nos alejaremos de ofrecer el derecho a la mejor educación para todos y todas, arrasando a su paso con la motivación y la capacidad que profesorado y familias para ofrecer la excelencia académica que todos los niños y niñas se merecen. Por ello como familias y profesorado reivindicamos una formación del profesorado basada en evidencias científicas de impacto social que nos ayude a unir ilusión, esfuerzo, pasión y ciencia para lograr el sueño compartido de una educación de calidad para todas y todos.

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