Durante dos milenios, la pintura, escultura y arquitectura no se consideraban arte, sino actividades artesanas. Tuvieron que esperar al renacimiento para que fueran consideradas actividades artísticas, artes. Luego se ha ido a veces llamando arte a actividades nuevas, por ejemplo, se ha denominado al cine “el séptimo arte”. 

El arte es la creación humana de belleza y artistas son quienes lo logran con un extraordinario nivel de excelencia. Hay artistas que crean gran belleza con sus músicas, poemas, pinturas o esculturas. Nos gusta disfrutarlas e incluso decorar con ellas nuestras ciudades y nuestros hogares.

Ahora estamos presenciando una emergente revolución en el mundo de las artes con el ya inicial reconocimiento como tal del arte social. Hay mujeres que con su actividad feminista han creado nuevas relaciones humanas, mucho más bellas que las anteriormente existentes. Decorar un salón con cuadros en las paredes aporta una valiosa belleza a un hogar, pero es todavía mucho más difícil y más valioso para nuestras vidas decorarlo con unas excelentes relaciones humanas en su interior. 

La neurociencia y las investigaciones sobre salud, felicidad y evolución de nuestra existencia ya han demostrado hasta qué punto influye en la duración y calidad de nuestras existencias la memoria de las relaciones que hemos tenido. Una casa con cuadros en sus paredes pero con violencia en su interior no es un hogar bello, sí lo es cuando la belleza de la pintura se multiplica con la belleza de unas relaciones intensas e igualitarias.

Las mujeres que en su actividad feminista han logrado crear relaciones con una igualdad que antes no existía son artistas sociales y ya es imparable el proceso que llevará a su reconocimiento como tales. Lo que hacen no es ni menos difícil ni menos importante para todas las personas que quienes han realizado también bellas esculturas.

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