La literatura científica demuestra el papel clave que desempeñan las personas de la comunidad en el abordaje integral de la violencia de género, tanto a la hora de identificar casos como de denunciarlos, frenar la violencia, proteger y apoyar a las víctimas o acompañar en los procesos de recuperación. Sin embargo, los estudios ponen de manifiesto la existencia de una Violencia de Género Aisladora, que se produce cuando las personas que apoyan a víctimas de violencia de género son atacadas y difamadas a causa de este posicionamiento valiente. Por ello, en muchas ocasiones, brindar apoyo a una víctima de violencia de género supone exponerse al riesgo de sufrir Violencia de Género Aisladora (IGV) o Acoso Sexual de Segundo Orden (SOSH).

La investigación Fear to retaliation: The most frequent reason for not helping victims of gender violence, publicada en la revista ‘International and Multidisciplinary Journal in Social Sciences’, presenta un estudio cuantitativo contextualizado en España con una muestra de 1541 personas mayores de edad. Se trata de un trabajo que ofrece, por primera vez, evidencia cuantitativa de la incidencia de los acosos que sufren personas que han conocido una situación de violencia de género. Los resultados demuestran que el miedo a las represalias y a la indefensión que se sufre por apoyar a víctimas de violencia de género supone un obstáculo importante que puede condicionar las reacciones de las personas en el entorno y limitar la posibilidad de que las mujeres víctimas de violencia reciban ayuda.

Este estudio pone de manifiesto la importancia de realizar un trabajo de sensibilización que potencie la intervención de testigos de violencia y active mecanismos para su protección con el fin de extender y blindar las redes informales de apoyo a las víctimas de violencia como camino necesario para erradicar la violencia de género.

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