En las últimas semanas algunos hombres muy mediáticos y con mucha presencia en la prensa han hecho unas declaraciones nefastas para la mejora de la sociedad. Estos hombres, que han sido tradicionalmente catalogados como masculinidades alternativas, tan solo por elementos muy superficiales como ponerse una falda o ir maquillados, nos han enseñado en dichas declaraciones sus posiciones reaccionarias y antidemocráticas. A continuación, vamos a explicar cuál era el contenido de estas declaraciones.

El argumento que sustentaba estas manifestaciones se basaba en la premisa que en la actualidad la sociedad española se encuentra en un momento histórico peor que el franquismo, porque no hay libertad de expresión. Esto lo afirmaban forjándose en la idea que las redes sociales y los medios de comunicación cuestionan determinadas prácticas u opiniones que emiten las personas con repercusión mediática. En este sentido, lo que demuestran este tipo de declaraciones es la incapacidad para aceptar un cambio profundo que visibiliza la mayor participación de la ciudadanía en los medios de comunicación. A estas alturas, la ciudadanía ya no acepta que se blanqueen determinadas prácticas antidemocráticas o que se hagan afirmaciones basadas en bulos o mentiras. Las redes sociales, como ya ha mostrado la investigación científica en este campo, pueden convertirse en un canal de democratización, de petición de argumentos de validez y evidencias científicas. 

Esta transformación tan democrática y profunda cuestiona posicionamientos y actitudes de personalidades y personajes que; o bien ellos, sus familias o sus contactos “poderosos”, han podido controlar los medios de comunicación y qué decían sobre ellos. Esa realidad ya nunca más volverá, y esa es la realidad que no pueden aceptar estos hombres que históricamente han sido asociados como masculinidades alternativas. Todo ello ha demostrado la superficialidad de su identidad y lo reaccionario de su actitud ante los avances sociales. 

Los hombres que nos consideramos Nuevas Masculinidades Alternativas sabemos diferenciar muy bien qué significa ser alternativo de verdad. No nos engañan aquellos hombres que dicen ir de abanderados de la libertad y lo “alternativo” y sus actos son totalmente contradictorios a ambas cosas. Llevar una falda, cuando existen culturas donde los hombres ya históricamente llevaban falda; no es símbolo de modernidad y masculinidad alternativa. Ir maquillado, cuando también hay pueblos donde los hombres solían pintarse la cara habitualmente, tampoco lo es. Las NAM siempre defenderemos la diversidad y la libertad para vestirse y pintarse como se desee, pero todo ello si no va acompañado de valores como la igualdad, la seguridad, el respeto por la democracia, la solidaridad y el atractivo, no se puede considerar como ejemplo o emblema de las masculinidades alternativas.   

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