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El pasado 24 de marzo, diferentes medios de comunicación se hacían eco del debate cultural en la que diferentes partidos políticos han entrado, sobre el tipo de educación sexual que se está ofreciendo en las escuelas públicas de Inglaterra. 

Más de 50 organizaciones preocupadas por la educación y la lucha contra la violencia, contra las mujeres y las niñas (VAWG, por sus siglas en inglés), han expresado ante la ministra de Educación y Ciencia, Gillian Keegan su inquietud por el asunto. Todas están de acuerdo en que las escuelas deben ofrecer una educación sexual con la finalidad de proteger a las niñas y adolescentes de la violencia que se ejerce contra ellas.

En este sentido las evidencias científicas son claras e indican que la clave no es tanto la educación sexual propiamente dicha sino en el tipo de relaciones afectivo-sexuales que se van labrando desde la primera infancia. Existe un discurso coercitivo que vincula el atractivo (la excitación y el deseo) con la violencia. Esta socialización se aprende en diferentes contextos y en relaciones de todo tipo, tanto esporádicas como duraderas. Es por ello que la educación sexual que previene de la violencia es aquella cuya perspectiva sea la de enseñar a los chicos y a las chicas a identificar esas actitudes violentas, que generan atractivo, pero que limitan gravemente la libertad de elección y que coaccionan el tipo de relaciones con las que realmente se desearía disfrutar.

Las investigaciones también nos indican que cualquier relación que se establezca, aunque sea a temprana edad, influye en la socialización de la persona. Así pues, si aprendemos a normalizar y aceptar según qué actitudes de desprecio, abuso, o violencia contra nosotros y nosotras, éstas, también nos influirán en las elecciones futuras, ya sean de amistad o de pareja. La elección y el atractivo están fuertemente vinculados: trabajemos entonces por elegir a aquellas personas deseables por su bondad, su coherencia personal y social, su seguridad, su valentía y con posicionamiento claro contra cualquier tipo de violencia.

La VAWG es un asunto preocupante a nivel mundial; es por ello que las escuelas tienen un papel fundamental en la prevención de la misma centrando el trabajo de la educación sexual, en el tipo de relaciones afectivo-sexuales establecen las y los jóvenes. Se debe trabajar concienzudamente desde las escuelas con acciones y programas exitosos que hayan demostrado la mejora y si, además, las políticas educativas y gubernamentales van de la mano de la ciencia, el impacto para toda la sociedad será aún mayor.

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