El informe publicado por las Academias Nacionales de Ciencias, Ingeniería y Medicina en 2018, ya mostraba que el acoso sexual en la academia existe, y existe en todas las disciplinas. Además, el mundo académico, que debería liderar e inspirar el cambio en otras organizaciones tiene la segunda tasa más alta de acoso sexual, después del ejército. 

Las autoras de este artículo, Use science to stop sexual harassment in higher education, fueron parte del comité que elaboró dicho informe. Por ello, fueron presentado sus conclusiones a facultades y universidades de todo Estados Unidos. Comparten que resultó muy gratificante ver que tantos líderes y personas en cargos de poder quieren abordar el acoso sexual en sus instituciones. Sin embargo, afirman, siguiendo un amplio conjunto de datos procedente de las ciencias sociales, las estrategias que muchos de esos mismos dirigentes están aplicando, por sí solas no dan los resultados que se esperarían. 

Según las autoras, en el presente artículo, publicado en la revista de las Academias Nacionales de las Ciencias, hay varias cuestiones que impiden una respuesta institucional eficaz ante el acoso sexual: la alta sexualización del problema, la excesiva dependencia de soluciones rápidas que no abordan los largos historiales de exclusión en el mundo académico y el énfasis excesivo en el cumplimiento legal formal. Las autoras concluyen que se necesita un rediseño de la lucha contra el acoso en la enseñanza superior; y, aunque esta sea una idea ambiciosa, décadas de investigación pueden guiar este trabajo y cada vez existen más líderes valientes que pueden ponerlo en práctica en sus respectivas organizaciones.

En esta línea el articulo presenta algunas estrategias para prevenir cualquier situación de acoso, ya desde sus inicios. Las autoras afirman que las soluciones más eficaces contra el acoso sexual no consisten en que las víctimas denuncien ni en que los agresores se reformen. Por el contrario, debemos prevenir el acoso sexual revisando las estructuras de poder que lo sustentan. También mencionan que es importante cuidar que haya siempre un ambiente sin acoso sexual, ya que, en todas sus formas, el acoso tiene un efecto en la persona que lo sufre y su entorno. Por ello, se destaca la figura de un o una “líder valiente”, aquella persona que se atreve a emprender un caso, y a apoyar a las víctimas y a las personas que se solidarizan con ellas.  

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