El modelo sueco para hacer frente a la prostitución nació en torno a 1918 como respuesta a lo que entonces y a lo largo del s. XX  se consideró un problema de salud pública. No fue hasta las décadas de los ochenta y los noventa en que la opinión pública así como de las políticas evolucionaron en la comprensión de esta lacra y se enmarcó como un problema social y además de establecer los servicios sociales pertinentes, se despenalizó la venta de sexo criminalizando únicamente a los puteros. La prostitución ya no se concebía únicamente como un problema social que la sociedad debía abordar con medidas sociales, sino también como consecuencia y algo que contribuía a la desigualdad de género y se vinvulaba a las relaciones de poder. 

Posteriormente, aunque con matices, el modelo sueco sería adoptado por el resto de países nórdicos pasando a popularizarse como modelo nórdico y se caracteriza por 3 aspectos clave, la criminalización de la compra de sexo, la despenalización de la venta de sexo y los servicios sociales. 

Hace unos días Eropean Women’s Lobby (EWL) anunciaba que La Organización Sueca de Mujeres junto con #intedinhora y el apoyo de la llamada de Bruselas por una Europa libre de explotación sexual y la coalición por la abolición de la prostitución (CAP, por sus siglas en inglés) han lanzado EUquality Model Now, una campaña contra la prostitución y la trata de personas en Europa, cuyo objetivo es difundir el conocimiento sobre cómo criminalizar la compra de sexo y el proxenetismo reduce la demanda de prostitución y ofrece protección a las víctimas. 

Complementariamente, en los próximos meses el Parlamento Europeo votará una propuesta de Directiva sobre la lucha contra la violencia de género la cual, según entiende EWL, supone una oportunidad única para que los estados miembros eleven sus estándares mínimos para hacer frente a la prostitución y para asegurarse de que todas las mujeres en la Unión Europea obtengan la misma protección contra la violencia, incluida la explotación sexual.

Efectivamente, un día como hoy, 8 de marzo, Día Internacional de las Mujeres y una jornada alrededor de la que no sólo se conmemoran las conquistas sociales de las mujeres y se reivindica la erradicación de las desigualdades sociales para todas las mujeres y niñas, conviene recordar que la trata con fines de explotación sexual y la prostitución así como los discursos relativistas que la justifican, son  radicalmente opuestos a la libertad, las relaciones sin coacción e igualitarias y continua siendo una de las principales formas de esclavitud en la humanidad.

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