El catedrático más reincidente en las universidades españolas invitó al seminario a una “feminista” muy reconocida en España, para blanquear su situación ante la denuncia que ya había entregado por escrito una profesora feminista internacionalmente reconocida. La “feminista” en reiteradas ocasiones había actuado ya como protectora del catedrático con charlas y eventos.

En 2009, una de las víctimas había decidido no acudir más al seminario de doctorado coordinado por ese catedrático. Según la legislación vigente, ese seminario no podía ser obligatorio pero el equipo decanal apoyaba al catedrático poniendo como requisito la asistencia para la aprobación de la tesis en la comisión de doctorado de la Facultad.

La denuncia de la mencionada profesora feminista especificaba que la estructura del máster y doctorado de fomentaba “tres tipos de presiones. La primera es la sexual; no responder a cualquier insinuación o no aceptar hacer tutorías a los lugares de fuera de la UB donde diga el catedrático puede tener graves consecuencias para su cualificación, aunque sin ninguna duda después el director justificará esta puntuación por criterios académicos y obtendrá el aval de la Facultad”.

En esta misma carta ya se mencionaba que “no hay ninguna universidad de calidad del mundo con un proceso como éste o similar”. Aunque no se especificaba el nombre de la persona a quien se refería la carta, había continuas referencias al catedrático que dirigía el seminario del máster y el seminario de doctorado y todo el mundo sabía de quién se trataba. Nunca recibieron respuesta.

 

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