La incertidumbre y el esfuerzo constante por lograr una mejor comprensión del mundo son actitudes inherentes a la ciencia que llevan a revisar constantemente las evidencias y, a menudo, a subsanar y corregir afirmaciones y trabajos anteriores a la luz de los nuevos hallazgos. Si bien en torno a algunos temas abundan desacuerdos científicos, en ocasiones la evidencia es tan sólida y consistente que resulta en lo que se denomina un consenso científico.

La investigación Knowledge overconfidence is associated with anti-consensus views on controversial scientific issues, publicada en la prestigiosa revista científica ‘Science’, presenta cinco estudios que examinan las interrelaciones entre la oposición al consenso sobre temas científicos controvertidos, cuánto sabe realmente la gente sobre estos temas y cuánto cree que sabe. Los resultados muestran que las personas que más están en desacuerdo con el consenso científico saben menos sobre los temas relevantes, pero creen que saben más, mostrando tener un exceso de confianza en su propio conocimiento y extremando su oposición al consenso científico en base a explicaciones y teorías no científicas que tienden a ser mucho más simples y menos mecanicistas que las científicas. 

Estos hallazgos son relevantes para la comunidad científica ya que, en lugar de promover intervenciones centradas solo en la formación a la población sobre el conocimiento objetivo, se sugiere que centrarse en cambiar las percepciones de las personas sobre su propio conocimiento puede ser un primer paso mucho más eficaz. Entre otras, la investigación recomienda alentar a las personas a tratar de explicar los mecanismos subyacentes a los fenómenos científicos en cuestión. Se ha demostrado que esto reduce el conocimiento subjetivo y aumenta la deferencia hacia las personas realmente expertas en el tema. Otra estrategia para un mayor apoyo al consenso científico es tener en cuenta el círculo social, ya que las personas tendemos a hacer lo que creemos que nuestra comunidad espera que hagamos. En este sentido, si quienes formulan las políticas y comunican la ciencia pueden tener de su lado a los y las líderes intelectuales influyentes de grupos políticos, religiosos o culturales con los que se identifican las personas que tienen creencias contrarias al consenso, entonces estos y estas líderes serán quienes puedan influir en las opiniones de quienes les siguen.

Se trata de un tema relevante teniendo en cuenta que en casos como las medidas de protección y prevención contra el COVID-19 o la necesaria vacunación, la oposición al consenso científico conduce a acciones muy peligrosas para toda la población.

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