Ante la creciente oleada que en muchos países del mundo está atacando a la literatura, con especial énfasis a la literatura clásica, están surgiendo proyectos de bibliotecas públicas que se oponen a la censura literaria en pro del fomento de la cultura y de la libertad de conocimiento. Algunos libros como por ejemplo Matar a un Ruiseñor de Harper Lee, o El diario de Anne Frank entre otros están siendo atacador por presuntos contenidos que afectan al machismo o al racismo. 

Ante las prohibiciones, especialmente en los centros educativos, se han generado iniciativas como la que ha lanzado la Biblioteca Pública de Brooklyn en los Estados Unidos en la que, por un tiempo limitado, la biblioteca ofrece una tarjeta electrónica gratuita a cualquier persona de 13 a 21 años en todo Estados Unidos, permitiéndoles acceso gratuito a 500,000 libros digitales, incluidos muchos libros censurados. El bibliotecario jefe de la Biblioteca Pública de Brooklyn, Nick Higgins apunta que las bibliotecas públicas deben fomentar una sociedad plural que nos permita coexistir y relacionarnos con personas con ideas y puntos de vista diferentes a los nuestros y eso es lo que hace que una democracia sea saludable: no cerrar el acceso a esos puntos de vista o silenciar las voces con las que no estamos de acuerdo, sino ampliar el acceso a esas voces y tener conversaciones e ideas con las que estamos de acuerdo e ideas con las que no estamos de acuerdo. 

La misión de Open Culture pretende brindar los mejores materiales culturales y educativos gratuitos a los estudiantes de todo el mundo con el fin de poder hablar de las cosas desde lo más profundo de la literatura superando estigmatizaciones que desvían a de los debates que realmente urgen sobre las desigualdades de género.

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