La pobreza energética marca una desigualdad dañina para la salud tanto física como mental, el hecho de tener frío en la propia casa y no poder encender una estufa o la calefacción es grave.

Según Save The Children, la  pobreza energética afecta al 13% de los niños en España. Según su informe sólo el 16% de los hogares españoles en los que se pasa frío en invierno y no pueden pagar las facturas de la luz y el gas cuenta con el apoyo del bono social, imaginamos el 84% restante  que no cuentan ni con el bono social.  Detrás de cada número, hay una familia sufriendo el frío sin poder aplicar soluciones que alivien su situación.

Algo tan sencillo como sería cubrir esta necesidad en los meses de invierno, debería ser una prioridad para garantizar el bienestar tanto de las niñas, niños, personas adultas y mayores.   

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