En muchos centros escolares españoles se utiliza la repetición escolar desde edades tempranas trasladando a las familias que esta medida será beneficiosa para la trayectoria académica de sus hijos e hijas y que contribuirá a alcanzar su éxito académico. Pero para tomar decisiones que tendrán un gran impacto en la vida de las personas el camino más seguro es basarnos en las mejores evidencias científicas de impacto social y hacer cumplir así el artículo 27 de los Derechos Humanos de beneficiarnos y participar de los resultados del progreso científico. 

El estudio, Grade repetition and boys’ risk of being repeated in early schooling in Queensland, Australia, publicado en la revista científica ‘Journal of Psychologists and Counsellors in Schools’ es de gran importancia para los equipos, unidades de orientación y profesorado, ya que ofrece una revisión sobre los efectos adversos y los escasos beneficios para el alumnado de la repetición de curso, al tiempo que proporciona pruebas de las consecuencias de su uso como práctica de intervención temprana en algunas escuelas australianas.

El artículo examina, por un lado, la bibliografía sobre las consecuencias de la repetición de curso concluyendo que, si bien es una intervención usual practicada en las escuelas, la evidencia empírica pone de manifiesto que sus efectos son negativos tanto para el rendimiento académico como para el desarrollo social y emocional del alumnado, y que estos efectos perjudiciales aumentan cuando la repetición se produce en la escolarización temprana. Entre las razones que sostienen la repetición de curso en las escuelas, la principal es el desconocimiento que el profesorado tiene de las evidencias científicas de impacto social sobre las consecuencias adversas para el alumnado que repite. Por otro lado, el estudio también revela que la repetición de curso temprana incluye más a menudo a determinados grupos de estudiantes, como los chicos, y que las explicaciones por parte del profesorado para que estos alumnos repitan se basan en que son “inmaduros” y repetir les ofrece “más tiempo” para madurar. La investigación recogió datos que incluían a niñas y niños de 5 años en los años comprendidos entre 1997 y el curso escolar 2015/2016 en Queensland, Australia. Los resultados arrojan luz en primer lugar de cómo se debe sustituir la repetición de curso temprana, centrada en mayor porcentaje en los niños, por estrategias que mejoren la calidad de la Educación Infantil que se ofrece, diseñando programas que permitan transformar los contextos para la mejora educativa alejándose de culpabilizar al alumnado por no conseguir los resultados. En segundo lugar, el estudio recomienda que los y las profesionales de la orientación escolar asuman roles de liderazgo y colaboraren activamente con los y las educadores y otros y otras profesionales para garantizar la equidad y la calidad educativa para todo el alumnado, aconsejándoles que no se lleven a cabo prácticas de intervención como la repetición de curso que la investigación considera ineficaz y perjudicial.

La formación dialógica del profesorado es, por un lado, la herramienta más efectiva para poder conocer aquellas prácticas educativas que son consideras por la Comunidad Científica Internacional como las más beneficiosas y eficaces para ofrecer una educación de máxima calidad para todo el alumnado sin excepción y, por otro, el antídoto más seguro para evitar prácticas educativas segregadoras de uso cotidiano en nuestras escuelas que ponen en riesgo las trayectorias educativas exitosas de muchos niños y niñas. 

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