Elisabeth Claude Jacquet de la Guerre-Wikipedia

Esta compositora está considerada como la primera compositora importante de la historia de la música francesa. No se sabe con exactitud, parece que nació en 1667 en París.

Fue hija y nieta de músicos, y aprendió música cuando aún era una niña, primero con su padre y después gracias al interés de varias familias de la buena sociedad de París. En 1673, a la edad de seis años, fue presentada como una niña prodigio a Luis XIV en Versalles.

Madame de Montespán se hizo cargo, personalmente, de su educación y ya en 1667 se leía en los diarios: “Canta las cosas más difíciles, toca el clavicémbalo y es capaz de acompañarse a sí misma… Compone música y puede hacerlo en todas las tonalidades”.

 

En 1685 consiguió que se ejecutara su primera obra, un ballet con fragmentos cantados, titulado Les jeux à l´honneur de la victoire. La composición tuvo éxito y el rey le pidió otras interpretaciones.

En 1687 Elisabeth de la Guerre escribió una primera serie de fragmentos para clavicémbalo.

En 1694, la Real Academia de Música ofreció la primera ejecución de su obra Céphale et Procris, cuyo éxito fue inmediato y duradero.

Entre 1696 y 1698 escribió su Trio sonate y una serie de arias. En 1704 murió su marido, pero gracias al apoyo del rey y de sus amigos de la corte siguió escribiendo; en 1707 publicó sus Pièces de clavecin y las Sonates pour le violon et pour le clavecin y en 1708 el primer libro de cantatas en lengua francesa.

Continuó escribiendo varias largas cantatas como Esther, Le passage de la mer Rouge, Jacob y Rachel, Jonas, Sussanne, Judith, etc.

Titon du Tillet otorgó un puesto importante a Elisabeth de la Guerre en su Parnase français y junto a su retrato escribe Aux grands musiciens jáy disouté le prix y también “se puede decir que ninguna persona de su sexo tuvo tanto talento como ella en el arte de componer música y tocar el clavicémbalo o el órgano”.

Su Trio sonate probablemente fueron las primeras de su género que se ejecutaron en Francia y sus obras para clavicémbalo no tienen nada que envidiar a los trabajos escritos por compositores masculinos de la época.

Su ópera Céphale et Procris, aunque es típica de las óperas de Lully, tiene a la vez la personalidad y nobleza de escritura, tanto en las arias como en los recitativos, que me hacen concebir la esperanza de que en un futuro cercano se otorgue a ese trabajo el lugar que merece en la historia de la música.

Elizabeth de la Guerre tuvo un gran talento y también la suerte de encontrarse en un ambiente cultural que facilitó sus posibilidades de componer lo que quería.

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