En estas fiestas de fin y comienzo de año, como en las de verano o en tantas otras, la marcha nocturna y los ligues esporádicos son presentados por algunas personas como manifestaciones de máxima libertad. Sin embargo, el reciente trabajo Who Promoted the Nightlife of Flirts? Freedom or Capitalist Business?, publicada en la revista ‘Social and Education History’, muestra los resultados de una investigación realizada dentro del marco del proyecto Horizonte 2020 ‘Allinteract’ sobre el origen y la evolución de este modelo de ocio y su relación bien con los deseos de juventud de las personas jóvenes o bien con el negocio del ocio nocturno. 

En el artículo se realiza una revisión histórica y bibliográfica de cómo se fue conformando el estilo de ocio nocturno tal y como lo conocemos hoy (discotecas o clubes con un DJ en cabina, horarios y prácticas que fomentan el consumo de alcohol y las estrategias de ligue vinculadas con él, la vinculación del turismo a estas prácticas…), y también cómo el discurso dominante coercitivo en la relaciones afectivo-sexuales se difunden y consolidan en estos ámbitos.

A partir de la hipótesis del Dr. Ramón Flecha de que estos negocios venden en realidad el producto de “sentirse atractivo o atractiva”, el trabajo de investigación ha estudiado cómo las personas entrevistadas sienten que el ocio nocturno responde a sus deseos de libertad o al negocio del ocio nocturno. Para ello se llevaron a cabo 9 entrevistas comunicativas con personas de diferentes edades y sexo y que comenzaron a salir en épocas diferentes entre los años sesenta y la actualidad. Las investigadoras buscaron en las entrevistas información sobre la diferencia entre el valor y precio de las copas que se consumen en los locales nocturnos, las motivaciones para asumir esa diferencia y la normalización de los ligues despreciativos en el ambiente nocturno. Todas las personas participantes en el estudio estuvieron de acuerdo en que el precio de las copas en los locales nocturnos era mucho más elevado que en cualquier otro lugar u horario que conociesen, y algunas personas señalan cómo esto conlleva que los y las jóvenes aporten menos a las economías de los hogares en los que conviven. Por otra parte, también es un resultado común a todas las personas encuestadas el que perciben que el principal fin de las actividades que se llevan a cabo en los locales nocturnos es sentirse atractivo o atractiva y conseguir “rollos”. Además, de acuerdo con los resultados de las entrevistas, esto hace que las personas que no logran el deseado sentimiento de atractivo acepten ligues con personas que las desprecian y se normaliza ese tipo de relación en ese ambiente, para fingir una supuesta satisfacción, aceptación del grupo o incluso un atractivo que en realidad ni se tiene ni se siente. Las personas participantes en el estudio muestran que, incluso aunque las primeras motivaciones para participar en ese tipo de ocio fueran la diversión, la socialización o el baile, en cuanto reflexionan y dialogan sobre la cuestión son conscientes de que en el fondo de todas esas motivaciones está el deseo de sentirse sexy o deseable, y que es esa cuestión la que hace que se acepten tanto los desproporcionados precios de las copas como los ligues despreciativos. Sin embargo, las personas que se sienten atractivas ni necesitan aceptar ligues despectivos ni participar en un tipo de actividades de ocio que no mejoran en nada sus vidas, ni sus relaciones ni les hacen sentir más deseables. 

Las limitaciones del estudio, por el número de participantes en las entrevistas, son bastante claras, como afirman las propias autoras, sin embargo, las conclusiones son muy motivadoras para seguir adelante con más estudios sobre este tema y sobre todo para celebrar y disfrutar con más libertad y con más atractivo de todas y cada una de las celebraciones que tengamos por delante… de día y de noche.