Sociólogo, sabio, humanista, de 101 años de edad, Edgar Morin ha escrito un libro sobre la guerra de Ucrania que verá la luz el próximo día 6 de enero. Se titula, De guerre en guerre. De 1940 à l’Ukraine y, según los avances en la prensa, es un llamamiento a la sensatez y a la paz. 

Doctor honoris causa por más de treinta universidades, premio Internacional Catalunya de 1994, con el paso del tiempo permanece lúcido e interesado en el mundo y sus habitantes. Morin no renuncia a reflexionar, y por eso mismo propugna negociar con Vladimir Putin, al que califica de déspota, porque negociar no equivale a capitular, sino que significa salvar vidas y detener la ruina económica. 

El sociólogo no se limita a analizar, sino que se atreve a dibujar un escenario factible hacia el fin de las hostilidades. Crimea, rusa; Mariúpol y Odessa, puertos francos; coparticipación industrial en Donbass. He aquí una persona centenaria que en un ensayo de cien páginas se arriesga a plantear soluciones sin preocuparse por las críticas que pueda recibir. 

Apuesta por la paz mientras el mundo sigue rodando indiferente, mientras rusos y ucranianos luchan a muerte bajo la mirada de sus respectivos mandatarios, indemnes. Mientras la ONU continúa impotente, incapaz de cumplir la misión para la cual fue fundada. Contempla en silencio cómo se gastan millones en armamento, como la contaminación ambiental causada por la guerra anula cualquier avance en favor del clima, cómo se destruye un territorio y se mata a su población. 

“Cuánto más se agrava la guerra más difícil es la paz y más urgente. Evitemos una guerra mundial. Sería peor que la precedente”, escribe. Parece obvio que Edgar Morin no habla para sí mismo, sino por amor a sus semejantes. Gracias por llegar a la ancianidad, gracias por seguir pensando, gracias a la vida que aún le preserva.

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