La difusión de un vídeo sexual de una menor en la discoteca Waka  de Sabadell está ocupando titulares y noticias en diversos medios de comunicación. Indignación, escándalo, preocupación. incluso el cierre de la discoteca se está pidiendo. Ahora también sabemos que la menor que aparece en el vídeo ha denunciado agresión sexual y difusión del video, y el chico que aparece ha denunciado la difusión del mismo, como informa La Vanguardia. 

La difusión de un video sexual sin consentimiento es claramente un delito recogido en el código penal, si además es de una menor aumenta la  gravedad, pues se trata de abuso sexual como informa la Interpol y no de “pornografía infantil” como se suele denominar erróneamente.. Cada vez la sociedad tiene más claro que quién graba y difunde está acosando, y comete un delito. No es un espectador o espectadora inocente.

Poco se habla sin embargo de las consecuencias que este hecho tendrá sobre la menor que protagoniza el vídeo. Es cierto que si se demuestra que hubo delito y quién lo cometió la menor podrá, quizás, recibir alguna reparación legal. Pero las consecuencias sociales y personales de este hecho no pueden repararse con un veredicto. Su entorno cercano – y alguno lejano – conservará siempre esa imagen difundida lo cual puede tener consecuencias de desprecio, rechazo y de presión para realizar determinados actos sexuales en el futuro próximo.

La sociedad “no olvida” a las mujeres que participan de ciertas prácticas sexuales  sí es cierto que depende del caso,  el discurso público puede ser de “que cada una haga lo que quiera” o en un caso como éste el discurso público es de “es una víctima, grabaron sin su consentimiento”. Pero una cosa es lo que se dice y otra lo que se piensa realmente. La doble moral sigue impregnando a nuestra sociedad. Y si no que cada una/o piense si no se acuerda aún y qué imagen tiene de lo “que hizo aquella chica de mi clase en el viaje de fin de curso” , lo “que hizo aquella en el camping aquél verano”  o “la que tuvo que emparejarse con alguien de otro pueblo donde no la conocían porque en el suyo había hecho tal cosa”. Que cada una/o piense si el hecho de que quizás fuera presionada para hacerlo o quizás estuviera  intoxicada por alcohol u otras sustancias, influye o no en cambiar la imagen que se tiene sobre ella. Este comportamiento social que siempre ha existido es más agresivo ahora que antes, pues la sociedad empuja ahora más que nunca a las mujeres, a las niñas a realizar ciertas prácticas sexuales en nombre de una supuesta libertad sexual y luego las ataca con la misma crueldad de siempre.

Como dinámica social fuertemente interiorizada, las evidencias científicas  han presentado actuaciones que superan ese discurso coercitivo que presiona a las niñas cada vez más pequeñas a realizar prácticas sexuales que no desean con quienes no desean y luego las castigan de por vida por hacerlas.. Las redes de apoyo, las amistades y las personas presentes en el acto que no se dedican a juzgar y escandalizarse, ni le hacen el juego a la doble moral son la clave.Un hecho que tradicionalmente lleva a una mujer, a una niña al escarnio público (ahora más tapado por la doble moral que nunca) puede transformarse en un ejemplo de superación. Las amistades tiene una gran relevancia en conseguir esta transformación, pero también lo tienen -lo  tenemos – todas las personas que decidimos reaccionar, comentar, hablar,…  de una manera u otra ante este tipo de hechos.

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